En el pasado, «no había intelectual que se atreviera a confesar públicamente que le gustara el fútbol».
(Javier Marías)
ELENA MEDEL
Retrato a partir de una fotografía de la autora tomada de Murray Magazine
IKERIÓNIDA
2003
Fotografía de Iker Casillas, portero del Real Madrid y de la selección española, tomada de El Correo de Andalucía
LUIS GARCÍA MONTERO
Retrato de Juan Massana
DOMINGOS POR LA TARDE
(Vista cansada, 2008)
A veces las infancias escapan de sí mismas
y corren por la lluvia como en fuera de juego
sin oír las sirenas de los árbitros.
Es verdad que son mares en un vaso de agua,
pero hay olas que tienen esa espuma
de las alineaciones,
paraísos que aguardan los despachos
del último minuto
o días que amanecen
con la tranquilidad de un tres a cero,
de un cinco a cero en punto de la tarde.
Por lo demás también hay labios
en el extremo izquierda del domingo,
lesiones en las dudas del mañana,
pasados que regresan
igual que una llamada de teléfono.
–¿Y lo de ayer? Sonríe la memoria,
cuando parece amiga del equipo contrario.
Las verdades del área
son rectas de dudosa geometría,
como ardientes amores de ficción
en manos de un penalti.
Por eso saben mucho
de la felicidad y la belleza.
No conviene que demos a estas cosas
un valor excesivo.
Son noventa minutos en un vaso de agua.
Pero a mí me han quitado muchas veces la sed.
Recitado por el propio autor
LUIS ALBERTO DE CUENCA
Retrato de Fernando Vicente tomado de Celsius 232
AQUELLOS VIEJOS TIEMPOS DEL FÚTBOL EN ESPAÑA
(Sin miedo ni esperanza, 2002)
Aquellos viejos tiempos del fútbol en España,
cuando un pase genial de Di Stéfano a Puskas
borraba de un plumazo todos tus sinsabores
de niño solitario, bulímico y neurótico.
Tiempos en los que hubieses dado tu alma a cambio
de un balón. Horas muertas corriendo por el césped
imitando a tus ídolos, soñando con jugadas
imposibles que siempre terminaban en gol.
Tardes de los domingos marcadas por el fútbol
que sonaba en la radio. Tardes en que las cosas
eran mucho más dulces si tu equipo ganaba
y mucho más amargas si tu equipo perdía.
Qué te queda de aquello. Viejas alineaciones
que repetir delante de los viejos amigos,
y un nudo en la garganta cuando alguien te recuerda
los años que han pasado.
Musicado por Joaquín Lera
MARIO BENEDETTI
Retrato de Beti Alonso tomado de Pinterest
HOY TU TIEMPO ES REAL
(Compuesto en 2008 y recogido en el número 6 de la revista Líbero)
Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventa
Y aunque otros olviden tus festejos
Las noches sin amos quedaron lejos
Y lejos el pesar que desalienta.
Tu edad de otras edades se alimenta
No importa lo que digan los espejos
Tus ojos todavía no están viejos
Y miran, sin mirar, más de la cuenta.
Tu esperanza ya sabe su tamaño
Y por eso no habrá quien la destruya
Ya no te sentirás solo ni extraño.
Vida tuya tendrás y muerte tuya
Ha pasado otro año, y otro año
Les has ganado a tus sombras, aleluya.
Recitado por Gemma Puente. Postcad tomado de bibliotecajesuitasburgos.blogspot
Recreación del poema realizada por Juan Rangel Blanco
El argentino Diego Armando Maradona, considerado uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Imagen tomada de Nación Deportes
El poeta Mario Benedetti jugando al fútbol. Imagen tomada de diamundialdelgol
MIGUEL HERNÁNDEZ
Retrato pintado en 1940 por el dramaturgo Antonio Buero Vallejo en la cárcel de la calle de Toreno (Madrid), donde coincidió con Miguel Hernández, tomado de Libertad Digital
ELEGÍA AL GUARDAMETA
1931
Imagen de fondo tomada de Pixabay
Manuel Soler, Lolo, guardameta del Club Deportivo Orihuela, se golpeó con el poste durante un partido, pero afortunadamente no murió: solo se abrió una brecha enorme en la cabeza. Sin embargo, la desbordante imaginación de Miguel Hernández le hizo morir para componer (siguiendo los pasos de la Oda a Platko, de Rafael Alberti) la «trágica» elegía que acabas de leer. Si quieres conocer más detalles sobre este poema y descifrar algunas de sus metáforas de la mano del poeta Luis García Montero, clica aquí.
Legado de Miguel Hernández. Imagen tomada del Instituto de Estudios Giennenses
Por otra parte, la pasión de Miguel Hernández por el fútbol le llevó a fundar su propio equipo, La Repartiora, para el que compuso el siguiente himno (que debe cantarse al ritmo del famoso pasodoble Por la calle de Alcalá):
HIMNO DE LA REPARTIORA
Imagen de fondo tomada de Pixabay
Y, para burlarse de los dos principales rivales de La Repartiora, que eran los Yankees (compuesto por jóvenes burgueses) y el Iberia (formado por chicos de la calle de La Acequia), compuso la siguiente canción (que debe cantarse al ritmo del famoso chotis El Pichi):
NI EL IBERIA NI LOS YANKEES
Imagen de fondo tomada de Pixabay
Foto de La Repartiora. Miguel Hernández es el que aparece destacado. Imagen tomada de laliga.com
RAFAEL ALBERTI
Retrato tomado de La Biciteca
ODA A PLATKO
(Cal y canto, 1929)
Si quieres conocer las circunstancias que motivaron el poema que acabas de leer, clica aquí.
Retrato pintado en 1940 por el dramaturgo Antonio Buero Vallejo en la cárcel de la calle de Toreno (Madrid), donde coincidió con Miguel Hernández, tomado de Libertad Digital
Miguel Hernández Gilabert
Genial epígono de la generación del 27, según Dámaso Alonso
CANCIONCILLA DE LA CABRITA
(Poemas sueltos I, poemas de adolescencia)
[Infancia]
En cuclillas, ordeño una cabrita, y un sueño.
Glu, glu, glu, hace la lecha al caer en el cubo. En el tisú celeste va a amanecer. Glú,glú,glú. Se infla la espuma, que exhala una finisima bruma. (Me lame otra cabra, y bala.)
En cuclillas ordeño una cabrita, y mi sueño.
Recitado por Vicent Camps. Guitarra: Miquel Pérez Perelló
ELEGÍA
(El rayo que no cesa, 1936)
[Elegía, muerte, dolor]
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería).
Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera; por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.
Recitado por Francisco Valladares
Recitado por Moisés de las Heras Fernández
Dramatizado por la compañía LaNenaCrea y con comentarios en subtítulos
Recitado por Julio Núñez
Musicado por Joan Manuel Serrat
Musicado en versión rock por Verbo
Musicado por José Mercé
Musicado por Silvia Pérez Cruz y Raúl Fernández Miró
Manuscrito de Miguel Hernández. Imagen tomada de poesi.as
SONETO 6
(El rayo que no cesa, 1936)
[Tristeza, dolor, angustia existencial]
Umbrío por la pena, casi bruno, porque la pena tizna cuando estalla, donde yo no me hallo no se halla hombre más apenado que ninguno.
Sobre la pena duermo solo y uno, pena es mi paz y pena mi batalla, perro que ni me deja ni se calla, siempre a su dueño fiel, pero importuno.
Cardos y penas llevo por corona, cardos y penas siembran sus leopardos y no me dejan bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona rodeada de penas y cardos: ¡cuánto penar para morirse uno!
Recitado por Martín París
Recitado por Jesús Miguel Pacheco Pérez
Musicado por Joan Manuel Serrat
Musicado para Kuna Records
Musicado por el Dúo Aire y Madera
YO SÉ QUE VER Y OÍR A UN TRISTE ENFADA
(El rayo que no cesa, 1936)
[Amor, desamor, tristeza]
Yo sé que ver y oír a un triste enfada cuando se viene y va de la alegría, como un mar meridiano a una bahía, esquiva, cejijunta y desolada.
Lo que he sufrido y nada, todo es nada para lo que me queda todavía que sufrir, el rigor de esta agonía de andar de este cuchillo a aquella espada.
Me callaré, me apartaré si puedo con mi constante pena, instante, plena, a donde ni has de oírme ni he de verte.
Me voy, me voy, me voy, pero me quedo, pero me voy, desierto y sin arena: adiós, amor, adiós, hasta la muerte.
Recitado
Musicado por Paco Damas
VIENTOS DEL PUEBLO
(Viento del pueblo, 1937)
[Lucha, libertad, guerra]
Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa.
No soy de un pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza? ¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas, ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada, valencianos de alegría y castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas; andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas; extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma, catalanes de firmeza, aragoneses de casta, murcianos de dinamita frutalmente propagada, leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha, reyes de la minería, señores de la labranza, hombres que entre las raíces, como raíces gallardas, vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada: yugos os quieren poner gentes de la hierba mala, yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.
Los bueyes mueren vestidos de humildad y olor de cuadra; las águilas, los leones y los toros de arrogancia, y detrás de ellos, el cielo ni se enturbia ni se acaba. La agonía de los bueyes tiene pequeña la cara, la del animal varón toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta. Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama, tendré apretados los dientes y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas.
Recitado por Rafael Alberti
Recitado por Loquillo
Recitado por Tomás Galindo
Musicado por el Coro Popular Jabalón
Musicado por Ebri Knight
Manuscrito de Miguel Hernández. Imagen tomada de poesi.as
ACEITUNEROS
(Viento del pueblo, 1937)
[Lucha, libertad, protesta]
Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos?
No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la tierra callada, el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura y a los planetas unidos, los tres dieron la hermosura de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano, dijeron al pie del viento. Y el olivo alzó una mano poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida, no la del explotador que se enriqueció en la herida generosa del sudor.
No la del terrateniente que os sepultó en la pobreza, que os pisoteó la frente, que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán consagró al centro del día eran principio de un pan que solo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna, los pies y las manos presos, sol a sol y luna a luna, pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, pregunta mi alma: ¿de quién, de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava sobre tus piedras lunares, no vayas a ser esclava con todos tus olivares.
Dentro de la claridad del aceite y sus aromas, indican tu libertad la libertad de tus lomas.
Recitado por Mistress Story
Recitado por Martín París
Musicado por Paco Ibáñez
Musicado por Jarcha
TRISTES GUERRAS
(Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941)
[Guerra]
Tristes guerras si no es amor la empresa. Tristes. Tristes.
Tristes armas si no son las palabras. Tristes. Tristes.
Tristes hombres si no mueren de amores. Tristes. Tristes.
Recitado e ilustrado por la Asociación Cultural 2010
Recitado para Televisión Valencia
Musicado para Poetas TV Reus
Musicado por Joan Manuel Serrat
Musicado por Paco Damas
Musicado por Vicente Monera
Musicado por Los Lobos
Musicado por José Yeco
LLEGÓ CON TRES HERIDAS
(Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941)
[Amor, dolor, muerte]
Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida.
Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte.
Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.
Musicado por Joan Manuel Serrat
Musicado por Joan Báez
NANAS DE LA CEBOLLA
(Cancionero y romancero de ausencias, 1938-1941)
[Infancia, dolor, esperanza]
La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo negro y escarcha grande y redonda.
En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre.
Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño, que te tragas la luna cuando es preciso.
Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que en el alma, al oírte, bata el espacio.
Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea.
Es tu risa la espada más victoriosa. Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol. Porvenir de mis huesos y de mi amor.
La carne aleteante, súbito el párpado, el vivir como nunca coloreado. ¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño. Nunca despiertes. Triste llevo la boca. Ríete siempre. Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto, tan extendido, que tu carne parece cielo cernido. ¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera!
Al octavo mes ríes con cinco azahares. Con cinco diminutas ferocidades. Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes.
Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma. Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro.
Vuela niño en la doble luna del pecho. Él, triste de cebolla. Tú, satisfecho. No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.
Recitado por David Espuña
Recitado por Pepe Mediavilla
Musicado por Joan Manuel Serrat
Musicado por Alberto Cortez
EL HERIDO, II
(El hombre acecha, 1939)
[Libertad, lucha, protesta]
Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos de los que han revolcado su estatua por el lodo. Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida.
Recitado por Tomás Galindo
Musicado por Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina
Musicado por Miguel Poveda
Puedes encontrar un poema más de Miguel Hernández en el anexo «Poesía de Navidad».
Y otros tres en el anexo «Poesía de fútbol».
ANEXOS
Si te ha gustado Miguel Hernández, te dejo una pequeña joya. Clica en la caricatura para oír, recitados por Francisco Rabal, todos los sonetos de El rayo que no cesa.
Imagen tomada de Kikelin caricaturas
Y otra pequeña joya: cinco dibujos de Miguel Hernández:
Debiera ahora deciros: —«Amigos, muchas gracias», y sentarme, pero sin ripios. Permitidme que os lo diga en tono lírico, en verso, sí, pero libre y de capricho. Amigos: dentro de unos días me veré rodeado de chicos, de chicos torpes y listos, y dóciles y ariscos, a muchas leguas de este Santander mío, en un pueblo antiguo, tranquilo y frío, y les hablaré de versos y de hemistiquios, y del Dante, y de Shakespeare, y de Moratín (hijo), y de pluscuamperfectos y de participios, y el uno bostezará y el otro me hará un guiño. Y otro, seguramente el más listo, me pondrá un alias definitivo. Y así pasarán cursos monótonos y prolijos. Pero un día tendré un discípulo, un verdadero discípulo, y moldearé su alma de niño y le haré hacerse nuevo y distinto, distinto de mí y de todos: él mismo. Y me guardará respeto y cariño. Y ahora os digo: amigos, brindemos por ese niño, por ese predilecto discípulo, por que mis dedos rígidos acierten a moldear su espíritu, y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo, y por que siga su camino intacto y limpio, y porque este mi discípulo, que inmortalice mi nombre y mi apellido, ...sea el hijo, el hijo de uno de vosotros, amigos.
Recitado por Pedro Rojo
EL CIPRÉS DE SILOS
(Versos humanos, 1925)
[Espiritualidad, paz]
Enhiesto surtidor de sombra y sueño que acongojas el cielo con tu lanza. Chorro que a las estrellas casi alcanza devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño, flecha de fe, saeta de esperanza. Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza, peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi señero, dulce, firme, qué ansiedades sentí de diluirme y ascender como tú, vuelto en cristales,
como tú, negra torre de arduos filos, ejemplo de delirios verticales, mudo ciprés en el fervor de Silos.
Recitado por Orégano
Recitado por Rafael de Penagos
INSOMNIO
(Alondra de verdad, 1941)
[Amor, deseo]
Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes. Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo, y tú, inocente, duermes bajo el cielo. Tú por tu sueño, y por el mar las naves.
En cárceles de espacio, aéreas llaves te me encierran, recluyen, roban. Hielo, cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo que alce hasta ti las alas de mis aves.
Saber que duermes tú, cierta, segura —cauce fiel de abandono, línea pura—, tan cerca de mis brazos maniatados.
Qué pavorosa esclavitud de isleño, yo, insomne, loco, en los acantilados, las naves por el mar, tú por tu sueño.
Cortometraje de animación. Voz y dibujos de Jacinto Martínez
Por las calles, ¿quién aquel? ¡El tonto de Rafael!
Tonto llovido del cielo, del limbo, sin un ochavo. Mal pollito colipavo, sin plumas, digo, sin pelo. ¡Pío-pic!, pica, y al vuelo todos le pican a él.
¿Quién aquel? ¡El tonto de Rafael!
Tan campante, sin carrera, no imperial, sí tomatero, grillo tomatero, pero sin tomate en la grillera. Canario de la fresquera, no de alcoba o mirabel.
¿Quién aquel?
¡El tonto de Rafael!
Tontaina, tonto del higo,
rodando por las esquinas
bolas, bolindres, pamplinas
y pimientos que no digo.
Mas nunca falta un amigo
que le mendigue un clavel.
¿Quién aquel?
¡El tonto de Rafael!
Patos con gafas, en fila,
lo raptarán tontamente
en la berlina inconsciente
de San Jinojito el lila.
¿Qué runrún, qué retahíla
sube el cretino eco fiel?
¡Oh, oh, pero si es aquel
el tonto de Rafael!
Musicado por Rosa León
Musicado por La Última Colmena
MI CORZA
(Marinero en tierra, 1925)
[Muerte, tristeza]
Mi corza, buen amigo, mi corza blanca.
Los lobos la mataron al pie del agua.
Los lobos, buen amigo, que huyeron por el río.
Los lobos la mataron
dentro del agua.
Y he aquí la brevísima cancioncilla anónima del siglo XV en la que se inspiró Alberti:
En Ávila, mis ojos, dentro en Ávila.
En Ávila del Río mataron a mi amigo, dentro en Ávila.
Recitado por Lauren Postigo y musicado
Recitado por Nuria Espert. Podcast tomado de Proyecto aula
¡QUÉ ALTOS!
(Marinero en tierra, 1925)
[Nostalgia, mar]
¡Qué altos los balcones de mi casa! Pero no se ve la mar. ¡Qué bajos!
Sube, sube, balcón mío, trepa el aire sin parar: sé terraza de la mar, sé torreón de navío.
-¿De quién será la bandera de esa torre vigía?
-¡Marineros, es la mía!
EL ÁNGEL DESCONOCIDO
(Sobre los ángeles, 1929)
[Identidad]
Imagen de fondo tomada de Pixabay
EL MAL MINUTO
(Sobre los ángeles, 1929)
[Dolor, frustración]
Imagen de fondo tomada de Pixabay
GALOPE (A GALOPAR)
(De un momento a otro, 1937)
[Lucha, libertad]
Las tierras, las tierras, las tierras de España, las grandes, las solas, desiertas llanuras. Galopa, caballo cuatralbo, jinete del pueblo, al sol y a la luna.
¡A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan las tierras de España, en las herraduras. Galopa, jinete del pueblo, caballo cuatralbo, caballo de espuma.
¡A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie; que es nadie la muerte si va en tu montura. Galopa, caballo cuatralbo, jinete del pueblo, que la tierra es tuya.
¡A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!
Recitado por el propio autor y musicado por Paco Ibáñez (también canta Rafael Alberti)
Recitado por Moisés de las Heras Fernández
SE EQUIVOCÓ LA PALOMA
(Entre el clavel y la espada, 1941)
[Confusión, búsqueda]
Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur. Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo; que la noche la mañana. Se equivocaba.
Que las estrellas, rocío; que la calor, la nevada. Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa; que tu corazón su casa. Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla. Tú, en la cumbre de una rama.)
Dibujo de Rafael Alberti. Imagen tomada de Pinterest
Recitado por el propio autor
Recitado por Pablo Béjar
Musicado por Joan Manuel Serrat y Ana Belén
Musicado por Diego «El Cigala»
RETORNOS DE UNA SOMBRA MALDITA
(Retornos de lo vivo lejano, 1952)
[España]
Imagen de fondo: dibujo de Rafael Alberti tomado de pepeolivercabrera.blogspot.com
CANCIÓN 8
(Baladas y canciones del Paraná, 1954)
[España, nostalgia]
Imagen tomada de pepeolivercabrera.blogspot.com
Recitado por el propio autor
SE PROHÍBE HACER AGUAS
(Roma, peligro para caminantes, 1968)
[Rareza]
Verás entre meadas y meadas, más meadas de todas las larguras: unas de perros, otras son de curas y otras quizá de monjas disfrazadas.
Las verás lentas o precipitadas, tristes o alegres, dulces, blandas, duras, meadas de las noches más oscuras o las más luminosas madrugadas.
Piedras felices, que quien no las mea, si es que no tiene retención de orina, si es que no ha muerto es que ya está expirando.
Mean las fuentes... Por la luz humea una ardiente meada cristalina... Y alzo la pata... Pues me estoy meando.
Recitado por el propio autor
Puedes encontrar un poema más de Rafael Alberti en el anexo «Poesía de fútbol».
ANEXO
Dibujos de Rafael Alberti. Imagen tomada de pepeolivercabrera.blogspot.com