Retrato de Álvaro Delgado tomado de Música y Poesía
Ángel González Muñiz
PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS 1985
PREMIO REINA SOFÍA DE POESÍA IBEROAMERICANA 1996
PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ
(Áspero mundo, 1956)
[Autorretrato, identidad, frustración, angustia]
Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y más cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Solsticios y equinoccios alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de mi carne trepando por los siglos y los huesos. De su pasaje lento y doloroso de su huida hasta el fin, sobreviviendo naufragios, aferrándose al último suspiro de los muertos, yo no soy más que el resultado, el fruto, lo que queda, podrido, entre los restos; esto que veis aquí, tan solo esto: un escombro tenaz, que se resiste a su ruina, que lucha contra el viento, que avanza por caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito de todos los fracasos. La enloquecida fuerza del desaliento...
Recitado por el propio autor
Explicado y recitado por el propio autor
Recitado por Tomás Galindo
Recitado por Joaquín de la Buelga
Musicado por Pau Sala y Paula Sola
AQUÍ, MADRID, MIL NOVECIENTOS CINCUENTA Y CUATRO
(Áspero mundo, 1956)
[Autorretrato, frustración, soledad, hastío]
Aquí, Madrid, mil novecientos
cincuenta y cuatro: un hombre solo.
Un hombre lleno de febrero, ávido de domingos luminosos, caminando hacia marzo paso a paso, hacia el marzo del viento y de los rojos horizontes —y la reciente primavera ya en la frontera del abril lluvioso...—
Aquí, Madrid, entre tranvías y reflejos, un hombre: un hombre solo.
—Más tarde vendrá mayo y luego junio, y después julio y, al final, agosto—.
Un hombre con un año para nada delante de su hastío para todo.
Explicado y recitado por el propio autor
DATO BIOGRÁFICO
(Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan,1977)
[Autorretrato, rareza]
Cuando estoy en Madrid, las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches. La luz no las anima a salir de sus escondrijos, y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por mi dormitorio, lugar hacia el que —por oscuras razones— se sienten irresistiblemente atraídas. Ahora hablan de presentar un escrito de queja al presidente de la república, y yo me pregunto: ¿en qué país se creerán que viven?; estas cucarachas no leen los periódicos.
Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache y baile tangos hasta la madrugada, para así practicar sin riesgo alguno su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas por las anchas baldosas de mi alcoba.
A veces las complazco, no porque tenga en cuenta sus deseos, sino porque me siento irresistiblemente atraído, por oscuras razones, hacia ciertos lugares muy mal iluminados en los que me demoro sin plan preconcebido hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.
Ya de regreso en casa, cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos que se evaden con torpeza y con miedo hacia las grietas sombrías donde moran, les deseo buenas noches a destiempo —pero de corazón, sinceramente—, reconociendo en mí su incertidumbre, su inoportunidad, su fotofobia, y otras muchas tendencias y actitudes que —lamento decirlo— hablan poco en favor de esos ortópteros.
Recitado por el propio autor
Explicado y recitado por el propio autor
Recitado por Joaquín de la Buelga
AYER
(Sin esperanza, con convencimiento, 1961)
[Paso del tiempo, recuerdos, nostalgia, tristeza]
Ayer fue miércoles toda la mañana. Por la tarde cambió: se puso casi lunes, la tristeza invadió los corazones y hubo un claro movimiento de pánico hacia los tranvías que llevan los bañistas hasta el río.
A eso de las siete cruzó el cielo una lenta avioneta, y ni los niños la miraron. Se desató el frío, alguien salió a la calle con sombrero, ayer, y todo el día fue igual, ya veis, qué divertido. ayer y siempre ayer y así hasta ahora, continuamente andando por las calles gente desconocida, o bien dentro de casa merendando pan y café con leche, ¡qué alegría!
La noche vino pronto y se encendieron amarillos y cálidos faroles, y nadie pudo impedir que al final amaneciese el día de hoy, tan parecido pero ¡tan diferente en luces y en aroma!
Por eso mismo, porque es como os digo, dejadme que os hable de ayer, una vez más de ayer: el día incomparable que ya nadie nunca volverá a ver jamás sobre la tierra.
Recitado por el propio autor
Explicado y recitado por el propio autor
Recitado por Tomás Galindo
ME BASTA ASÍ
(Palabra sobre palabra, 1965)
[Amor]
Si yo fuese Dios y tuviese el secreto, haría
un ser exacto a ti; lo probaría (a la manera de los panaderos cuando prueban el pan, es decir: con la boca), y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea tu mismo olor, y tu manera de sonreír, y de guardar silencio, y de estrechar mi mano estrictamente, y de besarnos sin hacernos daño —de esto sí estoy seguro: pongo tanta atención cuando te beso—; entonces,
si yo fuese Dios, podría repetirte y repetirte, siempre la misma y siempre diferente, sin cansarme jamás del juego idéntico, sin desdeñar tampoco la que fuiste por la que ibas a ser dentro de nada; ya no sé si me explico, pero quiero aclarar que si yo fuese Dios, haría lo posible por ser Ángel González para quererte tal como te quiero, para aguardar con calma a que te crees tú misma cada día a que sorprendas todas las mañanas la luz recién nacida con tu propia luz, y corras la cortina impalpable que separa el sueño de la vida, resucitándome con tu palabra, Lázaro alegre, yo, mojado todavía de sombras y pereza, sorprendido y absorto en la contemplación de todo aquello que, en unión de mí mismo, recuperas y salvas, mueves, dejas abandonado cuando —luego— callas... (Escucho tu silencio. Oigo constelaciones: existes. Creo en ti. Eres. Me basta).
Recitado por el propio autor. Guitarra: Paco de Lucía
Recitado por Tomás Galindo
Musicado y recitado conjuntamente por Pedro Guerra y el propio autor
INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR
(Tratado de urbanismo, 1967)
[Amor, erotismo, denuncia]
Son pocos. La primavera está muy prestigiada, pero es mejor el verano. Y también esas grietas que el otoño forma al interceder con los domingos en algunas ciudades ya de por sí amarillas como plátanos. El invierno elimina muchos sitios: quicios de puertas orientadas al norte, orillas de los ríos, bancos públicos. Los contrafuertes exteriores de las viejas iglesias dejan a veces huecos utilizables aunque caiga nieve. Pero desengañémonos: las bajas temperaturas y los vientos húmedos lo dificultan todo. Las ordenanzas, además, proscriben la caricia (con exenciones para determinadas zonas epidérmicas —sin interés alguno— en niños, perros y otros animales) y el «no tocar, peligro de ignominia» puede leerse en miles de miradas. ¿A dónde huir, entonces? Por todas partes ojos bizcos, córneas torturadas, implacables pupilas, retinas reticentes, vigilan, desconfían, amenazan. Queda quizá el recurso de andar solo, de vaciar el alma de ternura y llenarla de hastío e indiferencia, en este tiempo hostil, propicio al odio.
Recitado por el propio autor
Explicado y recitado por el propio autor
Recitado por Tomás Galindo
Recitado por Joaquín de la Buelga
A MANO AMADA
(Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan,1977)
[Amor, desamor, recuerdos]
A mano amada, cuando la noche impone su costumbre de insomnio y convierte cada minuto en el aniversario de todos los sucesos de una vida;
allí, en la esquina más negra del desamparo, donde el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,
los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde, otros apoyan en mi espalda el alma blanca de un lejano sueño, y con voz inaudible, con implacables labios silenciosos, ¡el olvido o la vida!, me reclaman.
Reconozco los rostros. No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para ver y siento que me apuñalan fría, justamente, con ese hierro viejo: la memoria.
Recitado por el propio autor. Videopoema creado por Antártica poética (Carlos Bustamante)
Recitado por Joaquín de la Buelga
Recitado por María Dolores Rosique para KAKVencasa
ANEXOS
Apostaría a que la poesía de Ángel González te ha sorprendido y mucho. Si es así, sigue disfrutando de ella. En este vídeo, encontrarás una antología personal recitada por el propio autor. Toda una joya que no te puedes perder.
Este otro contiene completo el disco La palabra en el aire: poemas de Ángel González recitados por el propio autor y musicados por Pedro Guerra.
Si quieres conocer cómo se inició Ángel González en la poesía, no dejes de ver este otro vídeo.
Y este último es el homenaje que le rindió Joaquín Sabina en su canción Menos dos alas. ¿Quieres saber el por qué del título? Descúbrelo escuchando la canción.
Retrato de Luis Arencibia tomado de la Revista Ñácate
Leopoldo María Panero Blanc
El último poeta maldito
«El cigarrillo, dios de la vida, dios de los suicidas»
AQUÍ ESTOY YO, LEOPOLDO MARÍA PANERO
(Esquizofrénicas o la balada de la lámpara azul, 2004)
[Autorretrato, familia]
Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero hijo de padre borracho y hermano de un suicida perseguido por los pájaros y los recuerdos que me acechan cada mañana escondidos entre los matorrales gritando por que termine la memoria y el recuerdo se vuelva azul, y gima rezándole a la nada porque muera.
Recitado por el propio autor
LA CANCIÓN DEL CROUPIER DEL MISSISSIPI
(Esquizofrénicas o la balada de la lámpara azul, 2004)
[Autorretrato, identidad, España]
«Fifteen men on the Dead Man's Chest.
Yahoo! And a bottle of rum!»
Canción pirata
Fumo mucho. Demasiado. Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio, y oigo pasar la vida como quien pone la radio. Fumo mucho. En el cenicero hay ideas y poemas y voces de amigos que no tengo. Y tengo la boca llena de sangre, y sangre que sale de las grietas de mi cráneo y toda mi alma sabe a sangre, sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy, en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños que se mueven ingenuos, torpes, en esta vida que ya sé. Me palpo el pecho de pronto, nervioso, y no siento un corazón. No hay, no existe en nadie esa cosa que llaman corazón sino quizá en el alcohol, en esa sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo, la única sangre en este mundo que no existe que es como el mal programado, o como fábrica de vida o un sastre que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o quizá el reloj y las horas pasan. Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio y mi vida oliendo. Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo y que este cuento es cierto, este absurdo que delatan mis ojos, este delirio en Veracruz, y que este país es cierto este lugar parecido al Infierno, que llaman España, he oído a los muertos que el Infierno es mejor que esto y se parece más. Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos, me digo que estar borracho es no estarlo toda la vida, es estar borracho de vida y no de muerte, es una sangre distinta de esa otra espesa que se cuela por los tejados y por las paredes y los agujeros de la vida. Y es que no hay otra comunión ni otro espasmo que este del vino y ningún otro sexo ni mujer que el vaso de alcohol besándome los labios que este vaso de alcohol que llevo en el cerebro, en los pies, en la sangre. Que este vaso de vino oscuro o blanco, de ginebra o de ron o lo que sea —ginebra y cerveza, por ejemplo— que es como la infancia, y no es huida, ni evasión, ni sueño sino la única vida real y todo lo posible y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento a algún ser que es probable que esté ahí la vida de los dioses y unos días soy Caín, y otros un jugador de póker que bebe whisky perfectamente y otros un cazador de dotes que por otra parte he sido pero lo mío es como en Dulce pájaro de juventud un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días, un asesino tímido y psicótico, y otros alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto, en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me recuerdan, dicen con la copa en la mano, hablando mucho, hablando para poder existir de que no hay nada mejor que decirse a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube la marea del vino en la sangre y el alma. O bien alguien perdido en las galerías del espejo buscando a su Novia. Y otras veces soy Abel que tiene un plan perfecto para rescatar la vida y restaurar a los hombres y también a veces lloro por no ser un esclavo negro en el sur, llorando entre las plantaciones! Es tan bella la ruina, tan profunda sé todos sus colores y es como una sinfonía la música del acabamiento, como música que tocan en el más allá, y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol, tengo sangre en los ojos de borracho y el alma invadida de sangre como de una vomitona, y vomito el alma por las mañanas, después de pasar toda la noche jurando frente a una muñeca de goma que existe Dios. Escribir en España no es llorar, es beber, es beber la rabia del que no se resigna a morir en las esquinas, es beber y mal decir, blasfemar contra España contra este país sin dioses pero con estatuas de dioses, es beber en la iglesia con música de órgano es caerse borracho en los recitales y manchas de vino tinto y sangre Le livre des masques de Rémy de Gourmont caerse húmedo babeante y tonto y derrumbarse como un árbol ante los farolillos de esta verbena cultural. Escribir en España es tener hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya no justifica nada ni nadie, ninguna sombra de las que allí había al principio. Y decir al morir, cuando tenga ya en la boca y cabeza la baba del suicidio gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas en este paraíso para espectros y también a los ciervos que he visto en el bosque, y a los pájaros y a los lobos en la calle y acechando en las esquinas «Fifteen men on the Dead Man's Chest Fifteen men on the Dead Man's Chest Yahoo! And a bottle of rum!»
Recitado por Tomás Galindo
EL LOCO
(Last river together, 1980)
[Autorretrato, identidad, familia]
He vivido entre los arrabales, pareciendo un mono, he vivido en la alcantarilla transportando las heces, he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas y aprendido a nutrirme de lo que suelto. Fui una culebra deslizándose por la ruina del hombre, gritando aforismos en pie sobre los muertos, atravesando mares de carne desconocida con mis logaritmos. Y solo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla y que mis padres me sedujeron para ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos. He enseñado a moverse a las larvas sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran. Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar, y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas» y «qué oscuro es tu nombre». He vivido los blancos de la vida, sus equivocaciones, sus olvidos, su torpeza incesante y recuerdo su misterio brutal, y el tentáculo suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies frenéticos de huida. He vivido su tentación, y he vivido el pecado del que nadie cabe nunca nos absuelva.
Recitado por Don Garfialo
Recitado por Tomás Galindo
PERDIDO (SI NO ES AHORA, ¿CUÁNDO MORIRÉ?)
(Last river together, 1980)
[Identidad, muerte, confusión]
«Sta selva selvaggia ed aspra e forte».
(Dante, Infierno)
Si no es ahora, ¿cuándo moriré? Si no es ahora que me he perdido en medio del camino de mi vida, y voy preguntando a los hombres quién soy, y para qué mi nombre, si no es ahora ¿cuándo moriré? Si no es ahora que aúllan los lobos a mi puerta si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte si no es ahora que está como caído mi nombre al pie de mí, y boquea, y pregunta a Dios por qué nací: si no es ahora ¿cuándo moriré?
Musicado por Trío Mudo
A FRANCISCO
(Last river together, 1980)
[Amor]
Suave como el peligro atravesaste un día con tu mano imposible la frágil medianoche y tu mano valía mi vida, y muchas vidas y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento. Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida porque eras suave como el peligro, como el peligro de vivir de nuevo.
Recitado por Mauricio Riveros
Recitado por el poeta Ángel Guinda
Musicado por Rafa Mora y Moncho Otero
Recitado y musicado por Enrique Zamorano
CANCIÓN
(El que no ve, 1980)
[Soledad, Dios]
Solo un hombre errando solo. Solo, a solas con Dios un hombre solo en la calle errando a solas con Dios.
Musicado por Trío Mudo
DIARIO DE UN SEDUCTOR
(El que no ve, 1980)
[Deseo]
No es tu sexo lo que en tu sexo busco sino ensuciar tu alma: desflorar con todo el barro de la vida lo que aún no ha vivido.
Recitado por Gustavo Andrés Valdés Acero
CANCIÓN PARA UNA DISCOTECA
(Poesía 1970-1985, 1986)
[Muerte, sexo, droga, rock]
No tenemos fe al otro lado de esta vida sólo espera el rock and roll lo dice la calavera que hay entre mis manos baila, baila el rock and roll para el rock el tiempo y la vida son una miseria el alcohol y el haschisch no dicen nada de la vida sexo, drogas y rock and roll el sol no brilla por el hombre, lo mismo que el sexo y las drogas; la muerte es la cuna del rock and roll. Baila hasta que la muerte te llame y diga suavemente entra entra en el reino del rock and roll.
Recitado por Francisco Valenzuela Saravia
Musicado por Enrique Bunbury y Carlos Ann
HIMNO A SATÁN
(Poemas del manicomio de Mondragón, 1987)
[Satán, amor]
«Ten piedad de mi larga miseria».
(Charles Baudelaire, Las flores del mal)
Tú que eres tan solo una herida en la pared y un rasguño en la frente que induce suavemente a la muerte: tú ayudas a los débiles mejor que los cristianos tú vienes de las estrellas y odias esta tierra donde moribundos descalzos se dan la mano día tras día buscando entre la mierda la razón de su vida; yo que nací del excremento te amo y amo posar sobre tus manos delicadas mis heces.
Tu símbolo es el ciervo y el mío la luna:
que caiga la lluvia sobre nuestras faces uniéndonos en un abrazo silencioso y cruel en que como el suicidio, sueño sin ángeles ni mujeres desnudo de todo salvo de tu nombre de tus besos en mi ano y tus caricias en mi cabeza calva rociaremos con vino, orina y sangre
las iglesias
regalo de los magos y debajo del crucifijo aullaremos.
Recitado por Brun (fantomas 2099)
Recitado por Tomás Galindo
Recitado por Malviaje
Recitado por Francisco Valenzuela Saravia
Musicado por Floresvivas
El ángel caído, de Ricardo Bellver (Parque de El Retiro, Madrid). Imagen tomada de Mis fotos de Madrid
LA MONJA ATEA
(Contra España y otros poemas de no amor, 1990)
[Dios]
Las monjas adoran a su Dios que no existe mientras el Papa aprieta el gatillo y dice «Dios no existe»
es una imaginación de la Iglesia que está muriendo poco a poco;
los ateos lloran al pie de una estatua. Y el mundo dice «Dios no existe»
es una imaginación del Papa mientras los ateos lloran y lloran por su belleza perdida
y Dios ya no existe está llorando en el infierno.
Esta es la estatua entera de la nada.
Recitado-musicado por Bunbury
PIEDRA NEGRA
(Piedra negra o del temblar, 1992)
[Familia, muerte]
Señor del mal, ten piedad de mi madre que murió sin sus dos tetas y sobre la que yo escupí, y ahora amo ahora en vano reclamo al país de los muertos que murió envuelta en víboras y víctima de una podredumbre que nos hacía mirarnos a los ojos como dicen que Dios mira a los hombres, con horror con pena del asesino, con tibia extrañeza de la jibia que entre sus manos se retuerce por temor a ser mirada por Dios, y ver en su luz que no merece ni mereció nunca la vida: y que él arroja desde lo alto del cielo a Despeñaperros diciendo: tan alto subió tu orgullo mira ahora que cae igual de rápido. Pero ya voy, madre, a encontrarme con la única mujer que he conocido, y que es la muerte cuyo cuerpo con vicio tantas veces he tocado riéndome de todos mis cadáveres, y que sea la rosa infecunda de la nada, que tantas veces cultivé porque se parecía a la muerte, la que recuerde mis heces a otros condenados a escribir y mear, bajo el sol entero en esta habitación parecida a un retrete donde la crueldad dora la piedra negra en que toda vida acaba, y se celebra tirando de la cadena.
Recitado por Tomás Galindo
UN ÁNGEL PASÓ POR BROOKLYN
[Droga, ciudad]
Imagen de fondo tomada de Pixabay
Recitado-musicado por José María Ponce
ANEXOS
La trayectoria vital de Leopoldo María Panero, marcada decisivamente por su paso por la cárcel (por su militancia en el PCE durante la dictadura franquista), el alcoholismo, las drogas, la depresión y dos intentos de suicidio antes de cumplir los veintiún años, lo condujo a la esquizofrenia. Esta enfermedad determinó su paso por diferentes psiquiátricos (algunos dieron nombre a varios poemas y libros suyos), al principio obligado por su madre a causa del consumo de drogas (hecho por el que le guardó rencor largo tiempo) y luego de forma voluntaria, siendo el de Canarias el último en el que estuvo.
Aunque esté en prosa, te recomiendo que escuches este fragmento de El último manicomio , texto escrito por Leopoldo María Panero en 1981 y publicado íntegramente en el número de diciembre de 2016 de La Marea:
Noticia del fallecimiento de Leopoldo María Panero en TVE:
Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido, el sol relumbra en vano, mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello;
mientras a cada labio, por cogello, siguen más ojos que al clavel temprano, y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello,
goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fue en tu edad dorada oro, lilio, clavel, cristal luciente,
no solo en plata o vïola troncada se vuelva, mas tú y ello juntamente en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
Recitado por Tomás Galindo
Recitado por Rafael Taibo
QUE SE NOS VA LA PASCUA, MOZAS
[Carpe diem]
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Mozuelas las de mi barrio, loquillas y confiadas,
mirad no os engañe el tiempo, la edad y la confianza. No os dejéis lisonjear de la juventud lozana, porque de caducas flores teje el tiempo sus guirnaldas.
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Vuelan los ligeros años y con presurosas alas nos roban, como harpías, nuestras sabrosas vïandas. La flor de la maravilla esta verdad nos declara, porque le hurta la tarde lo que le dio la mañana.
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Mirad que cuando pensáis que hacen la señal del alba las campanas de la vida, es la queda, y os desarman de vuestro color y lustre, de vuestro donaire y gracia, y quedáis todas perdidas por mayores de la marca.
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Yo sé de una buena vieja que fue un tiempo rubia y zarca, y que, al presente, le cuesta harto caro el ver su cara, porque su bruñida frente y sus mejillas se hallan, más que roquete de obispo, encogidas y arrugadas.
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Y sé de otra buena vieja, que un diente que le quedaba se lo dejó este otro día sepultado en unas natas, y con lágrimas le dice: «Diente mío de mi alma, yo sé cuándo fuistes perla, aunque ahora no sois nada.»
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Por eso, mozuelas locas, antes que la edad avara el rubio cabello de oro convierta en luciente plata, quered cuando sois queridas, amad cuando sois amadas, mirad, bobas, que detrás se pinta la ocasión calva.
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Recitado por Tomás Galindo
Musicado por Paco Ibáñez
Sinfonía poética a cargo de Carmen Sánchez Brito. Música de Hayden
ÁNDEME YO CALIENTE
[Sátira]
Ándeme yo caliente y ríase la gente. Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno, y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente, y ríase la gente.
Coma en dorada vajilla el príncipe mil cuidados, como píldoras dorados; que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente, y ríase la gente.
Cuando cubra las montañas de blanca nieve el enero, tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas, y quien las dulces patrañas del rey que rabió me cuente, y ríase la gente.
Busque muy en hora buena el mercader nuevos soles; yo conchas y caracoles entre la menuda arena, escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente, y ríase la gente.
Pase a media noche el mar, y arda en amorosa llama Leandro por ver a su dama; que yo más quiero pasar del golfo de mi lagar la blanca o roja corriente, y ríase la gente.
Pues Amor es tan crüel, que de Píramo y su amada hace tálamo una espada, do se junten ella y él, sea mi Tisbe un pastel, y la espada sea mi diente, y ríase la gente.
Recitado por Moisés de las Heras Fernández
Musicado por Paco Ibáñez
Musicado por Vicente Monera
LA MÁS BELLA NIÑA
[Amor, dolor, soledad, tristeza]
La más bella niña de nuestro lugar, hoy vïuda y sola y ayer por casar. Viendo que sus ojos a la guerra van, a su madre dice, que escucha su mal:
Dejadme llorar, orillas del mar.
Pues me disteis, madre, en tan tierna edad tan corto el placer, tan largo el pesar, y me cautivasteis de quien hoy se va y lleva las llaves de mi libertad,
dejadme llorar, orillas del mar.
En llorar conviertan mis ojos, de hoy más, el sabroso oficio del dulce mirar, pues que no se pueden mejor ocupar, yéndose a la guerra quien era mi paz.
Dejadme llorar, orillas del mar.
No me pongáis freno ni queráis culpar, que lo uno es justo, lo otro, por demás. Si me queréis bien, no me hagáis mal; harto peor fuera morir y callar,
Dejadme llorar Orillas del mar.
Dejadme llorar, orillas del mar.
Dulce madre mía, ¿quién no llorará, aunque tenga el pecho como un pedernal,
y no dará voces viendo marchitar los más verdes años de mi mocedad?
Dejadme llorar, orillas del mar.
Váyanse las noches, pues ido se han los ojos que hacían los míos velar; váyanse, y no vean tanta soledad, después que en mi lecho sobra la mitad.
Dejadme llorar, orillas del mar.
Recitado por Tomás Galindo
Recitado para Frases de la Vida
Musicado por Paco Ibáñez
Puedes encontrar un poema más de Luis de Góngora en el anexo «Poesía de Navidad».
Retrato de 1862 de Valeriano Bécquer (hermano del poeta) tomado de Wikipedia
Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida
RIMA IV
(Rimas, 1871)
[Poesía]
No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira; podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso palpiten encendidas; mientras el sol las desgarradas nubes de fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías; mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance las fuentes de la vida, y en el mar o en el cielo haya un abismo que al cálculo resista; mientras la humanidad siempre avanzando no sepa a do camina; mientras haya un misterio para el hombre, ¡habrá poesía!
Mientras se sienta que se ríe el alma, sin que los labios rían; mientras se llore, sin que el llanto acuda a nublar la pupila; mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan; mientras haya esperanzas y recuerdos, ¡habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran, mientras responda el labio suspirando al labio que suspira; mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas, mientras exista una mujer hermosa, ¡habrá poesía!
Recitado de forma coral por Ana Conca, Jordi Ballester, Kiti Mánver, Ana Villa, Carlos Olalla, Vicky Peña, Sergio Caballero y Ginés García Millán
Dramatizado por Nueva Acrópolis Bilbao
Recitado por Don Garfialo
Musicado por Benito Moreno
Musicado por César Mingueza
RIMA XVII
(Rimas, 1871)
[Amor]
Hoy la tierra y los cielos me sonríen; hoy llega al fondo de mi alma el sol; hoy la he visto... La he visto y me ha mirado... ¡Hoy creo en Dios!
Recitado por Dulce Medellín
Musicado por Fran Espinosa
RIMA XXI
(Rimas, 1871)
[Poesía, amor]
—¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.
Recitado por Adriana Ozores
Musicada por Luigi Maráez
RIMA XXIII
(Rimas, 1871)
[Amor]
Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... ¡Yo no sé qué te diera por un beso!
Recitado y signado para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Musicado por Benito Moreno junto con la Rima XXXVIII
RIMA XXX
(Rimas, 1871)
[Amor, desamor]
Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y se enjugó su llanto, y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino; ella, por otro; pero, al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo aún: «¿Por qué callé aquel día?» Y ella dirá: «¿Por qué no lloré yo?»
Recitado por Garig
RIMA XXXVIII
(Rimas, 1871)
[Desamor]
Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar. Dime, mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú adónde va?
Recitado para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Signado para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Musicado por Benito Moreno junto con la Rima XXIII
RIMA XLI
(Rimas, 1871)
[Desamor]
Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder. ¡Tenías que estrellarte o que abatirme...! ¡No pudo ser!
Tú eras el océano; y yo la enhiesta roca que firme aguarda su vaivén. ¡Tenías que romperte o que arrancarme...! ¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados uno a arrollar, el otro a no ceder; la senda estrecha, inevitable el choque... ¡No pudo ser!
Recitado por Jacpoe3
Recitado para Yunques y Crisoles
RIMA LII
(Rimas, 1871)
[Desamor, angustia]
Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras!
Nubes de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las sangrientas orlas, arrebatado entre la niebla oscura, ¡llevadme con vosotras!
Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria... ¡Por piedad!... ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!
Recitado para Frases de la Vida
Musicado por Vicente Monera
RIMA LIII
(Rimas, 1871)
[Amor]
Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha al contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres... esas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde, aún más hermosas sus flores se abrirán;
pero aquellas, cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar y caer, como lágrimas del día... esas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas, como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido..., desengáñate, ¡así... no te querrán!
Recitado por Francisco Valladares
Recitado por Moisés de las Heras Fernández
Musicado por Alberto Cortez
Musicado por Nacha Guevara
Musicado por Paco Ibáñez
RIMA LVI
(Rimas, 1871)
[Desesperanza, hastío]
Hoy como ayer, mañana como hoy, ¡y siempre igual! Un cielo gris, un horizonte eterno ¡y andar... andar!
Moviéndose a compás, como una estúpida máquina, el corazón. La torpe inteligencia, del cerebro, dormida en un rincón.
El alma, que ambiciona un paraíso, buscándolo sin fe, fatiga sin objeto, ola que rueda ignorando por qué.
Voz que incesante, con el mismo tono, canta el mismo cantar; gota de agua monótona que cae y cae, sin cesar.
Así van deslizándose los días, unos de otros en pos; hoy lo mismo que ayer..., y todos ellos, sin gozo ni dolor.
¡Ay!, a veces me acuerdo suspirando del antiguo sufrir... Amargo es el dolor, pero siquiera ¡padecer es vivir!
Recitado por Feneté
RIMA LX
(Rimas, 1871)
[Desesperanza, angustia]
Mi vida es un erial; flor que toco se deshoja; que en mi camino fatal alguien va sembrando el mal para que yo lo recoja.
Recitado para Los Libros Nos Hacen Libres
RIMA LXI
(Rimas, 1871)
[Soledad, muerte]
Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar, a la orilla de mi lecho, ¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano tienda, próximo a expirar, buscando una mano amiga, ¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidríe de mis ojos el cristal, mis párpados aún abiertos, ¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene (si suena en mi funeral) una oración, al oírla, ¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya, sobre la olvidada fosa, ¿quién vendrá a llorar?
¿Quién en fin, al otro día, cuando el sol vuelva a brillar, de que pasé por el mundo, quién se acordará?
Recitado para Los Libros Nos Hacen Libres
Musicado por Tirant lo Rock
RIMA LXIII
(Rimas, 1871)
[Dolor, recuerdos]
Como enjambre de abejas irritadas, de un oscuro rincón de la memoria salen a perseguirme los recuerdos de las pasadas horas.
Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil! Me rodean, me acosan, y unos tras otros a clavarme vienen el agudo aguijón que el alma encona.
Recitado para Proyecto Bécquer
RIMA LXVI
(Rimas, 1871)
[Angustia existencial]
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero de los senderos busca; las huellas de unos pies ensangrentados sobre la roca dura; los despojos de un alma hecha jirones en las zarzas agudas, te dirán el camino que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste de los páramos cruza, valle de eternas nieves y de eternas melancólicas brumas. En donde esté una piedra solitaria sin inscripción alguna, donde habite el olvido, allí estará mi tumba.
Recitado por Pedro Ojeda Escudero
Musicado por Fran Espinosa
RIMA LXIX
(Rimas, 1871)
[Tempus fugit]
Al brillar un relámpago nacemos, y aún dura su fulgor cuando morimos; ¡tan corto es el vivir!
La gloria y el amor tras que corremos sombras de un sueño son que perseguimos; ¡despertar es morir!
Recitado por Juan Echanove
ANEXO
Si te ha gustado Bécquer y quieres seguir conociendo su poesía, clica en la caricatura y podrás escuchar las Rimas completas recitadas por Alberto Vezendi:
Caricatura de Jorge Luis Ramos Cajo. Imagen tomada de Esencia de Guerrero