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Ángel González (1925-2008)

Retrato de Álvaro Delgado tomado de Música y Poesía

Ángel González Muñiz
PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS 1985
PREMIO REINA SOFÍA DE POESÍA IBEROAMERICANA 1996

  PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ  
(Áspero mundo, 1956)
[Autorretrato, identidad, frustración, angustia]

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan solo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

Recitado por el propio autor

Explicado y recitado por el propio autor

Recitado por Tomás Galindo

Recitado por Joaquín de la Buelga

Musicado por Pau Sala y Paula Sola

  AQUÍ, MADRID, MIL NOVECIENTOS CINCUENTA Y CUATRO  
(Áspero mundo, 1956)
[Autorretrato, frustración, soledad, hastío]

Aquí, Madrid, mil novecientos
cincuenta y cuatro: un hombre solo.

Un hombre lleno de febrero,
ávido de domingos luminosos,
caminando hacia marzo paso a paso,
hacia el marzo del viento y de los rojos
horizontes —y la reciente primavera
ya en la frontera del abril lluvioso...—

Aquí, Madrid, entre tranvías
y reflejos, un hombre: un hombre solo.

—Más tarde vendrá mayo y luego junio,
y después julio y, al final, agosto—.

Un hombre con un año para nada
delante de su hastío para todo.

Explicado y recitado por el propio autor

  DATO BIOGRÁFICO  
(Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan, 1977)
[Autorretrato, rareza]

Cuando estoy en Madrid,
las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches.
La luz no las anima a salir de sus escondrijos,
y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por mi dormitorio,
lugar hacia el que
—por oscuras razones—
se sienten irresistiblemente atraídas.
Ahora hablan de presentar un escrito de queja al presidente de la república,
y yo me pregunto:
¿en qué país se creerán que viven?;
estas cucarachas no leen los periódicos.

Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache
y baile tangos hasta la madrugada,
para así practicar sin riesgo alguno
su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas
por las anchas baldosas de mi alcoba.

A veces las complazco,
no porque tenga en cuenta sus deseos,
sino porque me siento irresistiblemente atraído,
por oscuras razones,
hacia ciertos lugares muy mal iluminados
en los que me demoro sin plan preconcebido
hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.

Ya de regreso en casa,
cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos que se evaden
con torpeza y con miedo
hacia las grietas sombrías donde moran,
les deseo buenas noches a destiempo
—pero de corazón, sinceramente—,
reconociendo en mí su incertidumbre,
su inoportunidad,
su fotofobia,
y otras muchas tendencias y actitudes
que —lamento decirlo—
hablan poco en favor de esos ortópteros.

Recitado por el propio autor

Explicado y recitado por el propio autor

Recitado por Joaquín de la Buelga

  AYER  
(Sin esperanza, con convencimiento, 1961)
[Paso del tiempo, recuerdos, nostalgia, tristeza]

Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes,
la tristeza invadió los corazones
y hubo un claro
movimiento de pánico hacia los
tranvías
que llevan los bañistas hasta el río.

A eso de las siete cruzó el cielo
una lenta avioneta, y ni los niños
la miraron.
Se desató
el frío,
alguien salió a la calle con sombrero,
ayer, y todo el día
fue igual,
ya veis,
qué divertido.
ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
continuamente andando por las calles
gente desconocida,
o bien dentro de casa merendando
pan y café con leche, ¡qué
alegría!

La noche vino pronto y se encendieron
amarillos y cálidos faroles,
y nadie pudo
impedir que al final amaneciese
el día de hoy,
tan parecido
pero
¡tan diferente en luces y en aroma!

Por eso mismo,
porque es como os digo,
dejadme que os hable
de ayer, una vez más
de ayer: el día
incomparable que ya nadie nunca
volverá a ver jamás sobre la tierra.

Recitado por el propio autor

Explicado y recitado por el propio autor

Recitado por Tomás Galindo

  ME BASTA ASÍ  
(Palabra sobre palabra, 1965)
[Amor]

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
                                                    entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
                                 Oigo
constelaciones: existes.
                                     Creo en ti.
                                                      Eres.
                                                              Me basta).

Recitado por el propio autor. Guitarra: Paco de Lucía

Recitado por Tomás Galindo

Musicado y recitado conjuntamente por Pedro Guerra y el propio autor

  INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR  
(Tratado de urbanismo, 1967)
[Amor, erotismo, denuncia]

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
—sin interés alguno—
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.

Recitado por el propio autor

Explicado y recitado por el propio autor

Recitado por Tomás Galindo

Recitado por Joaquín de la Buelga

  A MANO AMADA  
(Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan, 1977)
[Amor, desamor, recuerdos]

A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;

allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.

Unos empuñan tu mirada verde,
otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
me reclaman.

Reconozco los rostros.
No hurto el cuerpo.

Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.

Recitado por el propio autor. Videopoema creado por Antártica poética (Carlos Bustamante)

Recitado por Joaquín de la Buelga

Recitado por María Dolores Rosique para KAKVencasa

ANEXOS

Apostaría a que la poesía de Ángel González te ha sorprendido y mucho. Si es así, sigue disfrutando de ella. En este vídeo, encontrarás una antología personal recitada por el propio autor. Toda una joya que no te puedes perder.


Este otro contiene completo el disco La palabra en el aire: poemas de Ángel González recitados por el propio autor y musicados por Pedro Guerra.


Si quieres conocer cómo se inició Ángel González en la poesía, no dejes de ver este otro vídeo.


Y este último es el homenaje que le rindió Joaquín Sabina en su canción Menos dos alas. ¿Quieres saber el por qué del título? Descúbrelo escuchando la canción.



Carlos Bousoño (1923-2015)


Retrato tomado de la Real Academia de la Historia

Carlos Bousoño Prieto
PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS 1995
PREMIO NACIONAL DE LAS LETRAS ESPAÑOLAS 1993

  LA TRISTEZA  
(Subida al amor, 1945)
[Tristeza, Dios]

Tal vez el mundo sea bello,
cuando el sol claro lo ilumina,
pero yo sé que hay hombres tristes
como la lluvia gris y fría.

Yo sé que hay hombres sobre cuyas almas
pasó de Dios quizá la sombra un día.
Pasó, y hoy queda solo ausencia
en donde la tristeza brilla.

Hombres tristes en todos los caminos
con la tristeza pensativa.

Tal vez la aurora sea pura,
el aire delicado, claro el día.
Mas muchos hombres hay como la lluvia
oscura e infinita.

Escúchame, Señor. Mi voz hoy solo
tiene palabras de melancolía.
Sobre la tarde inmensa cae la lluvia
monótona, fría.

Recitado por Joaquín de la Buelga

  SOSTENME TÚ  
(Noche del sentido, 1957)
[Amor, muerte]

Sostenme tú... Sostenme en esta espuma,
en tan dudosa espuma, en tan extraño
vivir; en este sueño, en este engaño,
en esta incertidumbre, en esta bruma...

Pero me voy. Callada, cierta, suma,
me espera la deidad del rostro huraño,
y lentamente del vivir me extraño.
Hacia otra ley mi cuerpo que se esfuma.

Y tú, campo de amor... Y tú, levanta
tus ojos ciegos. Mírame de frente.
Yo no soy yo. Mi cuerpo ya me espanta.

Mírame bien. No soy aquel. Enfrente
está ya el mar. No soy, no soy... no canta
nada. No soy... Amor, escucha, tente...

Recitado por Joaquín de la Buelga

  INTRODUCCIÓN A LA NOCHE  
(Noche del sentido, 1957)
[Muerte, vida]

            1
Con la honda mirada
un día contemplaste
tu honda pasión de ser
en vida perdurable.

Hoy contemplas acaso
con mirada más grave
el parpadeo puro
de la noche sin márgenes;

el sollozo inoíble
de un arroyo alejándose
en la sombra; la mole
de la noche indudable.

            2
Y sin embargo, eres.
Y sin embargo naces
como las hierbas verdes
y los nudosos árboles.

Compruebas con delicia
que existen matorrales,
y tus manos apresan
piedras de aristas grandes.

Saltas sobre los ríos,
subes desde los valles,
cantas desde las cumbres,
vives, existes, ardes.

Contemplas la llanura
crepuscular; renaces
como los campos vivos
que en la aurora son arces,
cañadas y caminos,
prados, riberas, cauces
de amor, donde quisieras
vivirte y olvidarte.

            3
Y aquí estás. Aquí pones
tus dos manos tenaces.
Te agarras a las cosas:
maderas, piedras, carnes,

Te aferras a la vida
como el río a su cauce,
cual la raíz de un hondo
vegetal insaciable.

Recitado por Joaquín de la Buelga

  CORAZÓN PARTIDARIO  
(Las monedas contra la losa, 1973)
[Identidad, esperanza, solidaridad]

Mi corazón, lo sabes,
no está con el que triunfa o que lo espera,
con el juramento mercader
que acecha el buen provecho,
se agazapa, salta sobre la utilidad, que es su querida,

busca ganancia en el abrazo,
obtiene renta de las mariposas y pone rédito a la luz,
cobra recibo por los amaneceres milagrosos,
por cambiante gracia del color
de una invisible rosa apresurada,
dulce y apresurada
como si fuese un hombre o una llama
o una felicidad humana: sí.

Mi corazón no está con el hombre que sabe
de la verdad todo lo necesario
para olvidar el resto de ella,
satisfecho del viento, poderoso del humo,
canciller de la niebla,
rey acaso, pero nunca de sí.

Mi corazón está con el que un día,
quitado el brillo breve, retirada la gracia que hasta allí
le alentó,
en bajamar hostil todo cuanto nos hace
dulce la realidad, leve la vida, adorable la luz,
sabe decir: «No importa».

Mi corazón está con el que entonces,
en el vaso que una mano de niebla le tiende entre la
sombra,
bebe hasta el fin, con lucidez,
sin amargura,
toda la hez del mundo.

Y luego, seriamente,
                                    allá en lo alto,
mira, con ojo nuevo,
el cielo puro.

Recitado por Joaquín de la Buelga


Leopoldo María Panero (1948-2014)

Retrato de Luis Arencibia tomado de la Revista Ñácate

Leopoldo María Panero Blanc

El último poeta maldito

«El cigarrillo, dios de la vida, dios de los suicidas»

  AQUÍ ESTOY YO, LEOPOLDO MARÍA PANERO  
(Esquizofrénicas o la balada de la lámpara azul, 2004)
[Autorretrato, familia]

Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero
hijo de padre borracho
y hermano de un suicida
perseguido por los pájaros y los recuerdos
que me acechan cada mañana
escondidos entre los matorrales
gritando por que termine la memoria
y el recuerdo se vuelva azul, y gima
rezándole a la nada porque muera.

Recitado por el propio autor

  LA CANCIÓN DEL CROUPIER DEL MISSISSIPI  
(Esquizofrénicas o la balada de la lámpara azul, 2004)
[Autorretrato, identidad, España]

«Fifteen men on the Dead Man's Chest.
Yahoo! And a bottle of rum!»
Canción pirata

Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio,
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cráneo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños
que se mueven ingenuos, torpes, en
esta vida que ya sé.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un corazón. No hay,
no existe en nadie esa cosa que llaman corazón
sino quizá en el alcohol, en esa
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,
la única sangre en este mundo que no existe
que es como el mal programado, o
como fábrica de vida o un sastre
que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o
quizá el reloj y las horas pasan.
Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio
y mi vida oliendo.
Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
país es cierto este lugar parecido al Infierno,
que llaman España, he oído
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece más.
Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos,
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte,
es una sangre distinta de esa otra
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes
y los agujeros de la vida.
Y es que no hay otra comunión
ni otro espasmo que este del vino
y ningún otro sexo ni mujer
que el vaso de alcohol besándome los labios
que este vaso de alcohol que llevo en el
cerebro, en los pies, en la sangre.
Que este vaso de vino oscuro o blanco,
de ginebra o de ron o lo que sea
—ginebra y cerveza, por ejemplo—
que es como la infancia, y no es
huida, ni evasión, ni sueño
sino la única vida real y todo lo posible
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento
a algún ser que es probable que esté
ahí la vida de los dioses
y unos días soy Caín, y otros
un jugador de póker que bebe whisky perfectamente y otros
un cazador de dotes que por otra parte he sido
pero lo mío es como en Dulce pájaro de juventud
un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días,
un asesino tímido y psicótico, y otros
alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto,
en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me
recuerdan, dicen
con la copa en la mano, hablando mucho,
hablando para poder existir de que
no hay nada mejor que decirse
a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube
la marea del vino en la sangre y el alma.
O bien alguien perdido en las galerías del espejo
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto
para rescatar la vida y restaurar a los hombres
y también a veces lloro por no ser un esclavo
negro en el sur, llorando
entre las plantaciones!
Es tan bella la ruina, tan profunda
sé todos sus colores y es
como una sinfonía la música del acabamiento,
como música que tocan en el más allá,
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,
tengo sangre en los ojos de borracho
y el alma invadida de sangre como de una vomitona,
y vomito el alma por las mañanas,
después de pasar toda la noche jurando
frente a una muñeca de goma que existe Dios.
Escribir en España no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra España
contra este país sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con música de órgano
es caerse borracho en los recitales y manchas de vino
tinto y sangre Le livre des masques de Rémy de Gourmont
caerse húmedo babeante y tonto y
derrumbarse como un árbol ante los farolillos
de esta verbena cultural. Escribir en España es tener
hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra
de las que allí había al principio.
Y decir al morir, cuando tenga
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas
en este paraíso para espectros
y también a los ciervos que he visto en el bosque,
y a los pájaros y a los lobos en la calle y
acechando en las esquinas
«Fifteen men on the Dead Man's Chest
Fifteen men on the Dead Man's Chest
Yahoo! And a bottle of rum!»

Recitado por Tomás Galindo

  EL LOCO  
(Last river together, 1980)
[Autorretrato, identidad, familia]

He vivido entre los arrabales, pareciendo
un mono, he vivido en la alcantarilla
transportando las heces,
he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas
y aprendido a nutrirme de lo que suelto.
Fui una culebra deslizándose
por la ruina del hombre, gritando
aforismos en pie sobre los muertos,
atravesando mares de carne desconocida
con mis logaritmos.
Y solo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla
y que mis padres me sedujeron para
ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos.
He enseñado a moverse a las larvas
sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír
cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran.
Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar,
y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda
ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas»
y «qué oscuro es tu nombre».
He vivido los blancos de la vida,
sus equivocaciones, sus olvidos, su
torpeza incesante y recuerdo su
misterio brutal, y el tentáculo
suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies
frenéticos de huida.
He vivido su tentación, y he vivido el pecado
del que nadie cabe nunca nos absuelva.

Recitado por Don Garfialo

Recitado por Tomás Galindo

  PERDIDO (SI NO ES AHORA, ¿CUÁNDO MORIRÉ?)  
(Last river together, 1980)
[Identidad, muerte, confusión]

«Sta selva selvaggia ed aspra e forte».
(Dante, Infierno)

Si no es ahora, ¿cuándo moriré?
Si no es ahora que me he perdido en medio
del camino de mi vida, y voy
preguntando a los hombres quién soy, y
para qué mi nombre, si no es ahora
¿cuándo moriré?
Si no es ahora que aúllan los lobos a mi puerta
si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte
si no es ahora que está como caído
mi nombre al pie de mí, y boquea, y pregunta
a Dios por qué nací: si no es ahora
¿cuándo moriré?

Musicado por Trío Mudo

  A FRANCISCO  
(Last river together, 1980)
[Amor]

Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

Recitado por Mauricio Riveros

Recitado por el poeta Ángel Guinda

Musicado por Rafa Mora y Moncho Otero

Recitado y musicado por Enrique Zamorano

  CANCIÓN  
(El que no ve, 1980)
[Soledad, Dios]

Solo un hombre errando solo.
Solo, a solas con Dios
un hombre solo en la calle
errando a solas con Dios.

Musicado por Trío Mudo

  DIARIO DE UN SEDUCTOR  
(El que no ve, 1980)
[Deseo]

No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
                                    desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.

Recitado por Gustavo Andrés Valdés Acero

  CANCIÓN PARA UNA DISCOTECA  
(Poesía 1970-1985, 1986)
[Muerte, sexo, droga, rock]

No tenemos fe
al otro lado de esta vida
sólo espera el rock and roll
lo dice la calavera que hay entre mis manos
baila, baila el rock and roll
para el rock el tiempo y la vida son una miseria
el alcohol y el haschisch no dicen nada de la vida
sexo, drogas y rock and roll
el sol no brilla por el hombre,
lo mismo que el sexo y las drogas;
la muerte es la cuna del rock and roll.
Baila hasta que la muerte te llame
y diga suavemente entra
entra en el reino del rock and roll.

Recitado por Francisco Valenzuela Saravia

Musicado por Enrique Bunbury y Carlos Ann

  HIMNO A SATÁN  
(Poemas del manicomio de Mondragón, 1987)
[Satán, amor]

«Ten piedad de mi larga miseria».
(Charles Baudelaire, Las flores del mal)

Tú que eres tan solo
una herida en la pared
y un rasguño en la frente
que induce suavemente a la muerte:
tú ayudas a los débiles
mejor que los cristianos
tú vienes de las estrellas
y odias esta tierra
donde moribundos descalzos
se dan la mano día tras día
buscando entre la mierda
la razón de su vida;
yo que nací del excremento
te amo
y amo posar sobre tus manos delicadas mis heces.
Tu símbolo es el ciervo
y el mío la luna:
que caiga la lluvia sobre
nuestras faces
uniéndonos en un abrazo
silencioso y cruel en que
como el suicidio, sueño
sin ángeles ni mujeres
desnudo de todo
salvo de tu nombre
de tus besos en mi ano
y tus caricias en mi cabeza calva
rociaremos con vino, orina y sangre
las iglesias
regalo de los magos
y debajo del crucifijo
aullaremos.

Recitado por Brun (fantomas 2099)

Recitado por Tomás Galindo

Recitado por Malviaje

Recitado por Francisco Valenzuela Saravia

Musicado por Floresvivas

El ángel caído, de Ricardo Bellver (Parque de El Retiro, Madrid). Imagen tomada de Mis fotos de Madrid

  LA MONJA ATEA  
(Contra España y otros poemas de no amor, 1990)
[Dios]

Las monjas adoran a su Dios que no existe
mientras el Papa aprieta el gatillo
y dice «Dios no existe»

es una imaginación de la Iglesia
que está muriendo poco a poco;

los ateos lloran al pie de una estatua.
Y el mundo dice «Dios no existe»

es una imaginación del Papa
mientras los ateos
lloran y lloran por su belleza perdida

y Dios ya no existe
está llorando en el infierno.

Esta es la estatua entera de la nada.

Recitado-musicado por Bunbury

  PIEDRA NEGRA  
(Piedra negra o del temblar, 1992)
[Familia, muerte]

Señor del mal, ten piedad de mi madre
que murió sin sus dos tetas
y sobre la que yo escupí,
y ahora amo
ahora en vano reclamo al país de los muertos
que murió envuelta en víboras y víctima
de una podredumbre que nos hacía mirarnos a los ojos
como dicen que Dios mira a los hombres, con horror
con pena del asesino, con tibia extrañeza
de la jibia que entre sus manos se retuerce
por temor a ser mirada por Dios,
y ver en su luz que no merece
ni mereció nunca la vida: y que él arroja
desde lo alto del cielo a Despeñaperros
diciendo: tan alto subió tu orgullo
mira ahora que cae igual de rápido.
Pero ya voy, madre, a encontrarme
con la única mujer que he conocido, y que es la muerte
cuyo cuerpo con vicio tantas veces he tocado
riéndome de todos mis cadáveres,
y que sea la rosa infecunda de la nada,
que tantas veces cultivé porque se parecía a la muerte,
la que recuerde mis heces a otros condenados
a escribir y mear, bajo el sol entero
en esta habitación parecida a un retrete
donde la crueldad dora la piedra negra
en que toda vida acaba, y se celebra
tirando de la cadena.

Recitado por Tomás Galindo

  UN ÁNGEL PASÓ POR BROOKLYN  
[Droga, ciudad]

Imagen de fondo tomada de Pixabay

Recitado-musicado por José María Ponce

ANEXOS

La trayectoria vital de Leopoldo María Panero, marcada decisivamente por su paso por la cárcel (por su militancia en el PCE durante la dictadura franquista), el alcoholismo, las drogas, la depresión y dos intentos de suicidio antes de cumplir los veintiún años, lo condujo a la esquizofrenia. Esta enfermedad determinó su paso por diferentes psiquiátricos (algunos dieron nombre a varios poemas y libros suyos), al principio obligado por su madre a causa del consumo de drogas (hecho por el que le guardó rencor largo tiempo) y luego de forma voluntaria, siendo el de Canarias el último en el que estuvo.
Aunque esté en prosa, te recomiendo que escuches este fragmento de  El último manicomio , texto escrito por Leopoldo María Panero en 1981 y publicado íntegramente en el número de diciembre de 2016 de La Marea:


Noticia del fallecimiento de Leopoldo María Panero en TVE:



Blas de Otero (1916-1979)

Retrato de 1962 de Ciriaco Párraga Macorra tomado de Bibliotecasobreruedas

Blas de Otero Muñoz

«A la inmensa mayoría»

  HOMBRE  
(Ángel fieramente humano, 1950)
[Dios, angustia existencial]

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!

Recitado por JF Interpretación

Recitado por César Gómez

Musicado por Laguna

Musicado por Víctor Fraile

Musicado por Vicente Monera

  UN RELÁMPAGO APENAS  
(Ángel fieramente humano, 1950)
[Dios, angustia existencial, amor]

Besas como si fueses a comerme.
Besas besos de mar, a dentelladas.
Las manos en mis sienes y abismadas
nuestras miradas. Yo, sin lucha, inerme,

me declaro vencido, si vencerme
es ver en ti mis manos maniatadas.
Besas besos de Dios. A bocanadas
bebes mi vida. Sorbes. Sin dolerme,

tiras de mi raíz, subes mi muerte
a flor de labio. Y luego, mimadora,
la brizas y la rozas con tu beso.

Oh Dios, oh Dios, oh Dios, si para verte
bastara un beso, un beso que se llora
después, porque, ¡oh, por qué!, no basta eso.

Recitado por Joaquín de la Buelga

  DIGO VIVIR  
(Redoble de conciencia, 1951)
[Identidad, solidaridad]

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada).
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.

Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.

Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.

Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.

Recitado por Tomás Galindo

Recitado por Joaquín de la Buelga

Musicado por Juanjo Navas

  LÁSTIMA (o DÉJAME)  
(Redoble de conciencia, 1951)
[Dios, angustia existencial]

Me haces daño, Señor. Quita tu mano
de encima. Déjame con mi vacío,
déjame. Para abismo, con el mío
tengo bastante. ¡Oh Dios!, si eres humano,

compadécete ya, quita esa mano
de encima. No me sirve. Me da frío
y miedo. Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano.

Déjame. ¡Si pudiese yo matarte,
como haces tú, como haces tú! Nos coges
con las dos manos, nos ahogas. Matas

no se sabe por qué. Quiero cortarte
las manos. Esas manos que son trojes
del hambre, y de los hombres que arrebatas.

Recitado por Joaquín de la Buelga

  A LA INMENSA MAYORÍA  
(Pido la paz y la palabra, 1955)
[Paz, guerra, angustia, solidaridad, autorretrato, lucha, protesta]

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.

Recitado por José Luis Rico

Recitado por Joaquín de la Buelga

Musicado por Lucía Sócam

Musicado por Adolfo Celdrán

Si lo deseas, puedes acceder a un interesante comentario de este poema, realizado por unos alumnos de 2º de Bachillerato, clicando en la imagen:

Imagen tomada de Plan de lectura

  EN EL PRINCIPIO  
(Pido la paz y la palabra, 1955)
[España, lucha, libertad, protesta, esperanza]

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Recitado por Ángela Serna

Recitado por Juan Carlos Ibraín

Recitado por César Gómez

Recitado por Arsenio Escolar

Recitado por Alberto Morate

Recitado por Leonor Antón y SuenaClements (versión radicalmente moderna)

Recitado por Sandra Mateo

Musicado por el grupo Aguaviva

Musicado por Paco Ibáñez

  ME LLAMARÁN, NOS LLAMARÁN A TODOS  
(Pido la paz y la palabra, 1955)
[Muerte]

...porque la mayor locura que puede
hacer un hombre en esta vida es
dejarse morir, sin más ni más...
(Sancho. Quijote, II, cap.74)

                    1

Me llamarán, nos llamarán a todos.
Tú, y tú, y yo, nos turnaremos,
en tornos de cristal, ante la muerte.
Y te expondrán, nos expondremos todos
a ser trizados ¡zas! por una bala.

Bien lo sabéis. Vendrán
por ti, por ti, por mí, por todos.
Y también
por ti.
(Aquí
no se salva ni dios. Lo asesinaron.)

Escrito está. Tu nombre está ya listo,
temblando en un papel. Aquel que dice:
abel, abel, abel... o yo, tú, él...

                    2

Pero tú , Sancho Pueblo,
pronuncias anchas sílabas,
permanentes palabras que no se lleva el viento...

Musicado por Paco Ibáñez

Musicado por el Cuarteto Participarte de Colombia

  FIDELIDAD  
(Pido la paz y la palabra, 1955)
[España, lucha, protesta, libertad, esperanza]

Creo en el hombre. He visto
espaldas astilladas a trallazos,
almas cegadas avanzando a brincos
(españas a caballo
del dolor y del hambre). Y he creído.

Creo en la paz. He visto
altas estrellas, llameantes ámbitos
amanecientes, incendiando ríos
hondos, caudal humano
hacia otra luz: he visto y he creído.

Creo en ti, patria. Digo
lo que he visto: relámpagos
de rabia, amor en frío, y un cuchillo
chillando, haciéndose pedazos
de pan: aunque hoy hay solo sombra, he visto
y he creído.

Recitado para VersoHablado

Recitado por Joaquín de la Buelga

Musicado por Luis Pastor

  PIDO LA PAZ Y LA PALABRA  
(Pido la paz y la palabra, 1955)
[Lucha, protesta, libertad, solidaridad]

Pido la paz y la palabra.
Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra», «vacío»,
etc.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
                            Pido
la paz y la palabra.

Recitado por Ángel Torrisi

Recitado por Joaquín de la Buelga

  LABOR  
(Historias fingidas y verdaderas, 1970)
[Paz, lucha, protesta, libertad, esperanza]

Imágenes de fondo: Niño con paloma, de Pablo Picasso (tomada de Solo Art), y Paloma de la paz, de Pablo Picasso (tomada de Creciendo felices)


Luis Rosales (1910-1992)

 Retrato tomado de publico.es

Luis Rosales Camacho
PREMIO MIGUEL DE CERVANTES 1982

  AUTOBIOGRAFÍA  
(Rimas, 1951)
[Autorretrato]

Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.

Recitado por el propio autor

Musicado por Carlos Montero

  CANCIÓN DONDE SE EXPLICA, BIEN EXPLICADO, QUE AL PRONUNCIAR UNA SOLA PALABRA PUEDES HACER TU BIOGRAFÍA    
(Canciones, 1973)
[Lengua, identidad]

A Dámaso Alonso

La palabra que decimos
viene de lejos,
y no tiene definición,
tiene argumento.

Cuando dices: nunca,
cuando dices: bueno,
estás contando tu historia
sin saberlo.

Recitado por Lucía Álvarez

  LA CICATRIZ  
(Como el corte hace sangre, 1974)
[Lengua, incomunicación]

A cada hombre le tendríamos que hablar en una lengua distinta,
a cada amigo le tendríamos que hablar con una voz distinta
para que nos pudiesen comprender,
pero la lengua personal es tan fiel a sí misma,
tan incomunicable
que las palabras son como ataúdes
y solo llevan de hombre a hombre
su andamio agonizante,
su remanente de silencio
y su estertor.

Como aquella mañana
en que al sentarme en el autobús
vi a mi lado una antigua moneda romana,
una medalla
o una lápida
que hablaba masticando las palabras;
era una campesina ya embebida
por la intemperie de la noche a tientas
y de la vida a ciegas,
que me miraba con un poco de luto en las pupilas
como queriéndome abrigar,
y yo no supe contestarle,
y yo callaba junto a ella
porque mi lengua personal es inventada,
literaria y enfática,
y como no me sirve para hablar con un obrero o con un niño,
y como no me puede dar la absolución,
a veces tengo que ocultarla como se oculta el dinero en la cartera,
a veces tengo que callar,
como hice entonces,
sintiendo de repente
la incomunicación
igual que el aletazo de un murciélago
con su golpe de trapo,
y su asco parcelado sobre el rostro
donde el labio que calla va convirtiéndose en cicatriz.

Recitado por el propio autor. Postcad tomado de Ivoox