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Roger Wolfe (1962)

Retrato del autor tomado de Labitacoradelhombresolitario

Roger Wolfe

«Escribo para gente que no tiene otro sitio en que caerse muerta que la superficie de un poema».

  CAFÉ Y CIGARRILLOS  
(Días perdidos en los transportes públicos, 1992)
[Realismo sucio, poesía urbana, amor]

Salgo del trabajo. Los huesos, el cuerpo entero
dulcemente dolorido, como –a veces–
después de un polvo de los buenos.
La luna, sajada en dos pedazos, me recuerda
el ojo ese famoso de Buñuel,
asomada un tanto tenebrosamente
por encima de los árboles.
El coche no me arranca. El parabrisas
es una roca enorme y congelada.
Así que vuelvo a casa andando,
velado el claqueteo de mis pasos
por la luna, la cabeza
llena de café caliente y cigarrillos.
Llego al portal y me detengo,
soplándome en las manos, bajo
el arco de luz que proyecta la ventana
sobre el hielo, la hierba sucia y abrasada.
Y al otro lado de esa luz te encuentras tú.

Y es que un hombre necesita en esta vida
otras cosas que no sean
lunas surrealistas, coches, oscuras
películas de Luis Buñuel.

Recitado por Tomás Galindo

  EN BLANCO Y NEGRO  
(Días perdidos en los transportes públicos, 1992)
[Realismo sucio, poesía urbana, esperanza, sexo]

Imagen de fondo: cartel y fotogramas de la película Lolita, de Stanley Kubrick, basada en la novela del mismo título de Vladimir Nabokov, y protagonizada por James Mason y Sue Lyon. Imágenes encontradas en Google.

  EL EXTRANJERO  
(Hablando de pintura con un ciego, 1993)
[Realismo sucio, poesía urbana, hastío, desesperanza, angustia existencial, muerte]

Imagen de fondo: caricatura de Fiódor Dostoyevski, obra de Tullio Pericoli, tomada de Pinterest

  ODIO  
(Arde Babilonia, 1994)
[Realismo sucio, poesía urbana, odio, familia]

«Me faltan algunos odios todavía.
Estoy seguro de que existen».
Céline

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el locutor deportivo
de la radio del vecino
esos domingos por la tarde.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el macaco de uniforme
que sentencia -arma
al cinto- que el semáforo
no estaba en ámbar, sino en rojo.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el cívico paleto
vestido de payaso
que te dice
que no se permiten perros
en el parque.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con la gente que choca contigo
por la calle
cuando vas cargado
con las bolsas de la compra
o un bidón de queroseno
para una estufa
que en cualquier caso
no funciona.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con los automovilistas
cuando pisas un paso de peatones
y aceleran.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el neandertal en cuyas manos
alguien ha puesto
ese taladro de percusión.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
cuando le dejas un libro a alguien
y te lo devuelve en edición fascicular.

El odio es una edición crítica
de Góngora.

El odio son las campanas
de la iglesia
en mañanas de resaca.

El odio es la familia.

El odio es un cajero
que se niega a darte más billetes
por imposibilidad transitoria
de comunicación con la central.

El odio es una abogada
de oficio
aliándose con el representante
de la ley
a las ocho de la mañana
en una comisaría
mientras sufres un ataque
de hipotermia.

El odio es una úlcera
en un atasco.

El odio son las palomitas
en el cine.

El odio es un cenicero
atestado de cáscaras de pipa.

El odio es un teléfono.

El odio es preguntar por un teléfono
y que te digan que no hay.

El odio es una visita
no solicitada.

El odio es un flautista
aficionado.

El odio
en estado puro
es retroactivo
personal
e intransferible.

El odio es que un estúpido
no entienda
tu incomprensión,
tu estupidez.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con este poema
si tu pluma
valiera
su pistola.

Recitado por Tomás Galindo

  NADA DE ESTO TE VIENE EN EL MANUAL  
(Arde Babilonia, 1994)
[Realismo sucio, poesía urbana, desolación]

La ducha no funciona.
La sartén convierte en picadillo
lo que se supone que tenía que ser
nuestra comida. Abro el grifo
del fregadero
y me quedo con él en la mano.
El perro está cojo. La mujer
con la que vivo ha terminado
de ponerse mala de los nervios.
El teléfono no deja de sonar.
(He puesto un contestador
y no he conseguido remediar la situación.
Al revés. El que no sigue llamando
se me presenta directamente en casa
sin previo aviso.)
Hace ocho meses que envié
un manuscrito de hace dos años
a un editor. Me dijo
que me enviaría el contrato
y un anticipo. Y todavía
estoy esperando. Tengo
trescientos folios encima de la mesa
que tendría que haber tenido listos
para hace dos meses por lo menos.
Lo que queda
de la cuenta bancaria
está en rojo.
Duermo cuatro horas, si las duermo,
y aún así no parece haber manera
de ponerse al día.
(Y acordarme de Balzac
no me sirve de gran cosa.)
Me duelen los riñones,
la espalda, los ojos, y me duele
hasta la polla, y eso
que tengo suerte últimamente
si la consigo usar para mear.
(Fui al médico y me preguntó
que cómo me ganaba la vida.
Garabateando, le dije.
Quince horas de promedio
delante del ordenador.
Se encogió de hombros y me dijo
que lo más probable
era que acabara ciego
poco antes de llegar
a los cuarenta.
Luego añadió
que en cuanto a lo otro
no le extrañaría nada
que lo del análisis se tratara
de un quiste hidatídico.
Pero que podría
ser peor.)
Y finalmente llego a casa
y el portero
me comunica
que los del ayuntamiento están a punto
de declarar en ruina el edificio.
Y luego suena el teléfono
una vez más
y un bromista me pregunta
que si estoy escribiendo algo últimamente.
Por supuesto, le digo.
Incluso estoy probando una nueva técnica.
¿Una nueva técnica?
Sí, ¿no la conoces?
Se trata de meterte
un bolígrafo en el culo
y luego hacerte una paja
sentado encima de un papel.
No es realmente
nada nuevo.
Pero optimiza el tiempo que da gusto,
y es catártico, además.
Y aunque no parece demasiado
convencido
hay una cosa
que sí puedo garantizar:
con esa clase de respuestas
te los acabas de quitar de encima
de una vez por todas.
Juro que no vuelven a llamar.
En cuanto a las promesas de inmortalidad
garantizada
que te ofrecen sacándote en sus papeles,
hace tiempo que dejé de preocuparme.
A juzgar por las magnas biografías
de los grandes personajes de la historia
es más que evidente
que con mis ridículos avatares cotidianos
no doy la talla ni de coña.

Recitado por Tomás Galindo

  8 POEMAS EN FORMA DE ARTEFACTO  
(Arde Babilonia, 1994)
[Realismo sucio, poesía urbana, denuncia, protesta, justicia]

1. Sofisma

Y ahora
que estás
en España
que como
ya sabrás
es un país
en el que impera
el Estado
de Derecho
nunca olvides
que tu libertad
termina
donde empieza
la libertad
de los demás
le dijo
el funcionario
del Ministerio
del Interior
al inmigrante
magrebí.

* * *

2. Derecho

Tienes derecho
a expresar
libremente
todo aquello
que te esté permitido decir.

* * *

3. Payaso

Al terrorismo
se le llama
convivencia
si lo ejerce
un payaso
uniformado
con apoyo
de la grey.

* * *

4. Moscas

Los demócratas
han aprendido
de las moscas:
cuanto mayor
sea el tamaño
de la mierda
tanto más grande
es el consenso.

* * *

5. Periodismo

Lanza la mierda
y lávate las manos.

* * *

6. El poder de la palabra

Usté no sabe
con quién
se está metiendo
dijo el borracho
en la
comisaría.

Porque soy
poeta
y fui tocado
por los dioses
con el poder
de la palabra.

Y le partieron
la otra ceja
antes de darle
por el culo
con su propia
estilográfica.

* * *

7. Racismo

No hay color
que no se doblegue
al del dinero.

* * *

8. Compromiso

«¿Eres político, Lou?
¿Político? ¿Con respecto a qué? Dame un tema.
Te daré un pañuelo, y me limpias el culo con él...»
Lou Reed, Take no Prisoners

Hay escritores
que se empeñan
en que los libros
siempre están
en otra parte.

Somalia
Nicaragua
Mongolia
Pernambuco
Sarajevo
qué más da.

Y si te paras
a pensarlo
tiene gracia
porque al final
aciertan
sin saberlo:
cualquier
jodida parte
menos donde ellos
estén.

Recitado por Tomás Galindo

  ME PERMITE  
(Mensajes en botellas rotas, 1996)
[Realismo sucio, poesía urbana, amistad, urbanidad]

«Soy yo. Estaba por aquí
abajo.
Invítame a un café».
«Estoy un poco liado».
«Es igual. Tú sigues
con lo tuyo y yo hablo
de lo mío
con tu mujer».
Ji ji ji.
Qué gracia.
Y para cuando quieres
darte cuenta
la has cagado
una vez más.
«Sube, anda.
Me estaba haciendo falta
descansar cinco minutos...»

Las más elementales faltas
de educación
son las que más me han desarmado
siempre. El proverbial
«Me permite...».
Te lo sueltan
 con la delicadeza
de un revólver
clavado en las costillas.
Perdone.
Me permite.
¿Puedo?
¿Molesto?
¿No te importa? 
En absoluto.
Cómo me va a importar.
Y abres la puerta.
Y entran en tu casa.
Y se comen tu comida.
Y se fuman tu tabaco.
Y se beben
tu café.
Y si no se follan
a tu esposa
y le dan por saco
al perro
es por pura
casualidad.
Dos horas más tarde,
se levantan
se limpian la boca
de la jeta
y se rascan la del culo,
eructan,
encienden un cigarro,
se meten tu mechero
en el bolsillo,
te dan un espaldarazo
y se van.
Silbando
tan alegremente
como el que sale
de una barbería. 
Y tú te quedas
boquiabierto
y derrotado
en medio del desastre
y te acuerdas de su madre,
y de la tuya.
De cómo coño
pudo ser
que entre tantas cosas
inservibles
se olvidara de enseñarte
la más fundamental:
cómo cojones
decir que no.

Recitado por Tomás Galindo


Gloria Fuertes (1917-1998)

Retrato tomado de Fahrenheit Magazine

Gloria Fuertes García
Premio Cervantes Chico 1995 (premio de literatura infantil y juvenil en español)

«Poeta de guardia».

«Tan solo la verdad es poesía.
La soledad es una cabronada».

  NOTA AUTOBIOGRÁFICA  
(Antología y poemas del suburbio, 1954)
[Autorretrato, guerra, posguerra]

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
­­­­no digo nombres,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
pero Dios y el botones saben que no lo soy,
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.

Recitado por la propia autora

Recitado por Beatriz Montero

  AL BORDE  
(Antología y poemas del suburbio, 1954)
[Autorretrato, guerra, posguerra]

Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.

He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.

Recitado por Don Garfialo

  NO PERDAMOS EL TIEMPO  
(Antología y poemas del suburbio, 1954)
[Poesía, denuncia, lucha, justicia]

Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando...
¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna...?
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en las bocas del túnel,
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando,
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina,
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas, jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.

Recitado por Tomás Galindo

  NO SABEMOS QUÉ HACER  
(Aconsejo beber hilo: diario de una loca, 1954)
[Poesía, confusión]

Imagen de fondo tomada de wikiHow

  ¿SUICIDA?  
(Todo asusta, 1958)
[Dolor, angustia, muerte]

Imagen de fondo tomada de pxfuel.com

  PIENSO MESA Y DIGO SILLA  
(Todo asusta, 1958)
[Amor]

Pienso mesa y digo silla,
compro pan y me lo dejo,
lo que aprendo se me olvida,
lo que pasa es que te quiero.
La trilla lo dice todo;
y el mendigo en el alero,
el pez vuela por la sala
el toro sopla en el ruedo.
Entre Santander y Asturias
pasa un río, pasa un ciervo,
pasa un rebaño de santas,
pasa un peso.
Entre mi sangre y el llanto
hay un puente muy pequeño,
y por él no pasa nada,
lo que pasa es que te quiero.

Recitado por la autora

Recitado por Tomás Galindo

  A VECES QUIERO PREGUNTARTE COSAS  
(Todo asusta, 1958)
[Amor]

A veces quiero preguntarte cosas,
y me intimidas tú con la mirada,
y retorno al silencio contagiada
del tímido perfume de tus rosas.

A veces quise no soñar contigo,
y cuanto más quería más soñaba,
por tus versos que yo saboreaba,
tú el rico de poemas, yo el mendigo.

Pero yo no adivino lo que invento,
y nunca inventaré lo que adivino
del nombre esclavo de mi pensamiento.

Adivino que no soy tu contento,
que a veces me recuerdas, imagino,
y al írtelo a decir mi voz no siento.

Recitado por Jesús Javier Pérez

Recitado por Don Garfialo

Recitado por Natalia García Vilas

Musicado por César García Rincón

  RESULTA, QUE DIOS ESTÁ DESNUDO  
(Todo asusta, 1958)
[Dios, valores]

Imagen de fondo: Cristo de la Minerva (1516), de Miguel Ángel, primera versión conservada en la iglesia del monasterio de San Vincenzo, en Bassano Romano, y modificada en el siglo XVII. Imagen tomada de Wikiwand

Versión definitiva (1521) conservada en la iglesia de Santa María sopra Minerva, en Roma. Imagen tomada de Wikiwand

  SOCIEDAD DE AMIGOS Y PROTECTORES  
(Ni tiro, ni veneno, ni navaja, 1965)
[Rareza]

Sociedad de Amigos y Protectores
de Espectros, Fantasmas y Trasgos.

Muy señores suyos:
Tengo el disgusto de comunicarles
que tengo en casa y a su disposición
un fantasma pequeño
de unos dos muertos de edad,
que habla polaco y dice ser el espíritu del Gengis Kan.
Viste sábana blanca de pesca
con matrícula de Uranio
y lleva un siete en el dobladillo
que me da miedo zurcírselo
porque no se está quieto.

Aparece al atardecer,
o de mañana si el día está nublado,
y por las noches cabalga por mis hombros
o se mete en mi cabeza a machacar nueces.
Con mi perro se lleva a matar
y a mí me está destrozando de los nervios.
Dice que no se va porque no le da la gana.

Todos los días hace que se me vaya la leche,
me esconce el cepillo, la paz y las tijeras;
si alguna vez tengo la suerte
de conciliar el sueño,
ulula desgañitándose por el desván.
Ruego a ustedes manden lo que tengan que mandar
y se lleven de mi honesto pisito
a dicho ente,
antes de que le coja cariño.

Recitado por la propia autora

 AÑO NUEVO  
(Ni tiro, ni veneno, ni navaja, 1965)
[Valores]

A primeros de enero de un año cualquiera,
con amores y nombres ya seleccionados,
con los huesos maduros y a mitad de mi vida
me PROMETO solemne no sufrir demasiado.

Si me pegan, que peguen,
si me aciertan, me han dado,
y si pierdo en la Rifa
será porque he jugado.

Me fastidian las penas,
me da alegría el enfado,
con el ceño fruncido
parezco un feto raro.
Año nuevo, vida nueva
(¡Qué tópico más sano!)
Nueva luz ilumina
mi ascensor apagado
de subir a deshora,
de estar comunicando,
de hacer la angustia en verso,
de hacer el tonto en vano,
de sembrar mis insomnios
de tachuelas y clavos.

A mitad de mi vida
de par en par sonrisa y puerta abro,
que no quiero acabar por los pasillos
con el corazón apolillado.

PROMETO no volver
a ahogaros en mi llanto,
no volver a sufrir
sin un motivo
muy justificado.

Recitado para poeteSSen

  PRIMAVERA  
(Cómo atar los bigotes del tigre, 1969)
[Primavera]

Eres tan cursi hija
que no hay por dónde cogerte.
Hasta en febrero cuando estás desnuda eres cursi,
adornada de odas y vergeles no digamos.
Primavera,
más que cantarte te han hecho la viñeta ciertos poetas sin agua;
pero a pesar de todo te defiendo,
porque haces retoñar ese geranio,
que se me seca siempre en el invierno.

Recitado para poeteSSen

  ACARICIO TU SOMBRA  
(Sola en la sala, 1973)
[Amor]

Imagen de fondo tomada de pxfuel.com

  NUNCA SE SABE  
(Sola en la sala, 1973)
[Desesperanza]

Imagen de fondo tomada de pxfuel.com

 POEMA A LA EÑE  
(Historia de Gloria (amor, humor y desamor), 1990)
[Rareza]

Todo tiene eñe en España,
¡hasta España!

Eñe el coño o la cigüeña que nos trae,
eñe la cizaña o la guadaña que nos lleva,
eñe la niña que nos enfría,
eñe la leña que nos calienta.

Eñe la caña con que pescamos,
eñe del paño que nos calienta,
eñe del moño que aún baila jota,
eñe de maña que maña ostenta,
eñe de uña que nos araña,
eñe extremeña.

Eñe de caño de fuente,
eñe de cuña que injerta,
eñe de añicos,
eñe de mierda,
o eñe de niño, que somos todos
los que aún latimos por un poema.

Recitado por Danny Growl (que recita también «Sobre la soledad hoy me desdigo»)

 POEMA AL NO  
(La poesía no es un cuento, 1990)
[Valores]

No a la tristeza.
No al dolor.
No a la pereza.
No a la usura.
No a la envidia.
No a la incultura.
No a la violencia.
No a la injusticia.
No a la guerra.
Sí a la paz.
Sí a la alegría.
Sí a la amistad.

Recitado y teatralizado por Sara Almenara Muñoz

  TODO LO NEGATIVO  
(Mujer de verso en pecho, 1995)
[Valores]

Todo lo negativo
hay que eliminarlo,
aunque sea tu amigo,
tu padre,
tu madre,
tu hijo
o tu amor.

(Como se destruye un virus o dos).
Porque si se vuelve contra ti,
no es tu amigo,
ni tu padre,
ni tu madre,
ni tu hijo,
ni tu amor.

Recitado para poeteSSen

  LA HISTORIA DE UN PERRITO  
(La selva en verso, 1995)
[Defensa naturaleza y animales]

Regalaron a los niños
un cachorro de seis días.
El perrito casi no andaba ni veía.

Le criaron con biberón
y puré de salchichas,
pero no lo acariciaban,
le estrujaban,
le estrujaban, ¡qué paliza!

El perro a los niños
les alegraba, les hacía niñerías.
Los niños al perro
le hacían perrerías.

Creció el perro paso a paso,
y los niños ya no le hacían caso.

Cuando la familia
se fue de vacaciones,
le abandonaron en la carretera
entre unos camiones.

Y dijo el perro ladrando en voz alta
(que quien lo escuche se asombre)
Me dan ganas de dejar de ser
el mejor amigo del hombre.

Pasó días sin beber nada,
sin comer algo.
El perro cambió de raza,
parecía un galgo.
Le recogió un viejo mendigo.
Le dijo: Voy a ser tu amigo,
te cortaré el flequillo
y serás mi lazarillo.

El perro movió el rabo,
estiró el hocico,
movió la nariz,
por primera vez fue feliz.

Recitado por Tomás Galindo

Recitado para Educación, nuestro empeño

Puedes encontrar más poemas de Gloria Fuertes en el anexo «Poesía de Navidad».


ANEXOS

Estoy seguro de que te ha encantado la poesía de Gloria Fuertes, llena de humor, amor e ironía. Si es así, puedes ver el monográfico que RTVE le dedicó en El poeta en su voz (1989). En él, podrás ver a la autora recitar una selección de sus poemas.


Y, si lo deseas, también puedes visitar la página oficial de Glorias Fuertes.



Jaime Gil de Biedma (1929-1990)


Retrato de Inmaculada Cuesta Gómez tomado de Arteinformado

Jaime Gil de Biedma y Alba

  NO VOLVERÉ A SER JOVEN  
(Poemas póstumos, 1968)
[Autorretrato, desesperanza]

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
—como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
—envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Recitado por Gonzalo de Castro

Recitado por el propio autor

Recitado por Bunbury

Musicado por Loquillo y Los Trogloditas

Musicado por Joan Manuel Serrat

Musicado por Miguel Poveda

  CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA  
(Poemas póstumos, 1968)
[Autorretrato, remordimientos]

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!

Recitado por el propio autor

Recitado por José Luis Rico

Recitado por Tomás Galindo

Musicado por Joaquín Sabina y Luis Emilio Batallán

Musicado por Alejandro Martínez

  T' INTRODUIRE DANS MON HISTOIRE... (LA VIDA A VECES)  
(Poemas póstumos, 1968)
[Amor]

La vida a veces es tan breve
y tan completa que un minuto
– cuando me dejo y tú te dejas –
va más aprisa y dura mucho.

La vida a veces es más rica.
Y nos convida a los dos juntos
a su palacio, entre semana,
o los domingos a dar tumbos.

La vida entonces, ya se cuenta
por unidades de amor tuyo,
tan diminutas que se olvidan
en lo feliz, en lo confuso.

La vida a veces es muy poco
y tan intensa -si es tu gusto-
Hasta el dolor que tú me haces
da otro sentido a ser del mundo.

La vida; luego, ya es nosotros
hasta el extremo más inmundo.
Porque quererse es un castigo
y es un abismo vivir juntos.

Recitado de forma coral

Musicado por Goliardos

Musicado por María Dolores Pradera

  CANCIÓN DE ANIVERSARIO  
(Moralidades, 1966)
[Amor]

Porque son ya seis años desde entonces,
porque no hay en la tierra, todavía,
nada que sea tan dulce como una habitación
para dos, si es tuya y mía;
porque hasta el tiempo, ese pariente pobre
que conoció mejores días,
parece hoy partidario de la felicidad,
cantemos, alegría!

Y luego levantémonos más tarde,
como domingo. Que la mañana plena
se nos vaya en hacer otra vez el amor,
pero mejor: de otra manera
que la noche no puede imaginarse,
mientras el cuarto se nos puebla
de sol y vecindad tranquila, igual que el tiempo,
y de historia serena.

El eco de los días de placer,
el deseo, la música acordada
dentro en el corazón, y que yo he puesto apenas
en mis poemas, por romántica;
todo el perfume, todo el pasado infiel,
lo que fue dulce y da nostalgia,
¿no ves cómo se sume en la realidad que entonces
soñabas y soñaba?

La realidad —no demasiado hermosa—
con sus inconvenientes de ser dos,
sus vergonzosas noches de amor sin deseo
y de deseo sin amor,
que ni en seis siglos de dormir a solas
las pagaríamos. Y con
sus transiciones vagas, de la traición al tedio,
del tedio a la traición.

La vida no es un sueño, tú ya sabes
que tenemos tendencia a olvidarlo.
Pero un poco de sueño, no más, un si es no es
por esta vez, callándonos
el resto de la historia, y un instante
—mientras que tú y yo nos deseamos
feliz y larga vida en común—, estoy seguro
que no puede hacer daño.

Musicado por Silvia Comes y Lidia Pujol

  PEEPING TOM  
(Moralidades, 1966)
[Amor, deseo, homosexualidad, recuerdos]

Ojos de solitario, muchachito atónito
que sorprendí mirándonos
en aquel pinarcillo, junto a la Facultad de Letras,
hace más de once años,

al ir a separarme,
todavía atontado de saliva y de arena,
después de revolcarnos los dos medio vestidos,
felices como bestias.

Tu recuerdo, es curioso
con qué reconcentrada intensidad de símbolo,
va unido a aquella historia,
mi primera experiencia de amor correspondido.

A veces me pregunto qué habrá sido de ti.
Y si ahora en tus noches junto a un cuerpo
vuelve la vieja escena
y todavía espías nuestros besos.

Así me vuelve a mí desde el pasado,
como un grito inconexo,
la imagen de tus ojos. Expresión
de mi propio deseo.

Musicado por Alejandro Martínez

Musicado por Silvia Comes y Lidia Pujol

Si te ha gustado la poesía de Jaime Gil de Biedma, estás de enhorabuena. Puedes clicar en la caricatura para acceder a una antología de quince poemas suyos recitados por él mismo (aunque alguno ya lo conoces).

Caricatura de Pablo García. Imagen tomada de La Nueva España


Dionisio Ridruejo (1912-1975)

Retrato tomado de El Mundo

Dionisio Ridruejo Jiménez

«Gracias a Dios, aún le queda a uno decoro para alistarse entre los derrotados».

«Ya no tengo la exagerada juventud de otros años para esperar el milagro de cada día».

  FRAGMENTOS DE UMBRAL DE LA MADUREZ (ELEGÍA DESPUÉS DE LOS TREINTA AÑOS)  
(Elegías, 1948)
[Frustración, desesperanza, nostalgia, recuerdos]

Recuerda, camarada, aquellos días que nos están envejeciendo,
aquellos que han anticipado nuestra desalentada prudencia.
No llores, no maldigas, no te vuelvas airado contra tu corazón.
No era ciertamente la vida lo que se te ha escapado de las manos
como el agua, como el aire o como el fuego
dejándote en cenizas.
Era menos y más que la vida
era el resol de eternidad que solo al joven le es dado entrever,
porque solo él sabe que el tiempo es corto y el espacio pobre
cuando su corazón ha creado otro reino distinto.
Lo sabe y lo propone negándose a la vida,
viviendo en su morada de espejos y creando
con barro de la nada el cosmos de una sospecha que ignora.
Porque el joven todavía no es hombre.
Todavía late unido a la milagrosa placenta,
todavía es un dios, pero un dios desterrado
que sigue soñando y con su sueño maravilla al destierro.
No llores, no maldigas; recuerda simplemente.
Puesto que ya eres hombre, compórtate como hombre
y recuenta los hechos ligándote a tu vida.
Recuerda aquellos días: morir era tan bello
como vivir:
vida y muerte eran fuente de glorias semejantes.
Recuérdalo; era cierto:
los verbos te servían como caballos de combate,
los adjetivos no llegaban a teñir del color verdadero tus cimeras
y los nombres eran puros clarines
sin dependencia de los objetos.
Recuérdalo: creabas; tu voz iba a las aguas extendidas
y emergían alegres continentes impacientes de ser
o se abrían caminos para que los cruzase el pueblo de Dios.
Y tú ibas con el pueblo llevando tu bandera,
pero ninguna compañía alcanzaba a turbarte,
porque todas las almas estaban en la tuya.
Recuerda solamente:
tus sentidos eran como celdillas de colmena;
cada sabor y cada luz, cada sonido,
cada dureza o extensión y cada aroma
hallaban aposento a su medida
y el todo era un puro embeleso geométrico
que destilaba miel hacia tu corazón.
Había, sí, dolor punzante e ira sagrada
y también confusión, perplejidad y horror,
pero eran como pasmos que injertaban misterio
y espuelas que incitaban el salto a una potencia perseverante.
¡Qué maleables eran la riqueza y el lujo!
¡Qué dóciles el hambre, el amor y el poder!
Una orden levantaba su castillo
y tu fiereza generosa
apaleaba a la humanidad para llevarla a su cercado.
¡Oh castillos del aire!
Luchabas, sí, luchabas.
Recuerda solamente.

[...]

La vida es, camarada…
Pero ahora recuerda, solamente recuerda.
Sea tu compasión sin llanto y sin reproche,
y sea, sobre todo, sin magisterio vano.
No clames tu experiencia.
Es tiempo de silencio y destreza piadosa.
Sobre todo no quieras escarmentar ahora
al que viene detrás y va por su camino.

¡Oh!, no enseñes al joven;
no le digas mostrando tu pequeña impotencia:
«Mirad, jóvenes, esta, la verdad de la vida».
Que no sepan por ti… Pero no sabrán nada;
sus ojos no te ven, sus oídos no escuchan.
Míralos como llegan aureolados, puros:
aquel que se dispone como tú en otro tiempo
a vestir castamente la armadura,
y aquel que viene envuelto
en un manto de nieblas melancólicas, chispeando sus ojos,
y aquel que se ha vestido las mallas delicadas del placer sin cautela.

Ellos sabrán por sí y a costa de su sangre.
Que transiten sin huella su pavimento de diamante virgen,
que impongan el esquife de oro a las ondas bravías,
que no emplome sus alas la prudencia ni el desengaño.
No ahorres dolor al que aún es omnipotente.
Tú sigue tu camino, construyendo,
hora a hora, brote a brote, grano a grano, alma a alma,
el penoso edificio de tus realidades.
Cree, espera y recuerda,
recuerda solamente, porque el recuerdo es claro,
y como piedra oculta va haciéndote en un ser indestructible.

Y si has de llorar vertiendo las cenizas de tu sangre
sobre las cenizas del empeño maltrecho y remoto
busca la soledad y ríndete en silencio.
Clama a tu corazón de rodillas: ¡Dios mío!

Recitado (completo) por Celes Bustos


Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

Retrato de 1862 de Valeriano Bécquer (hermano del poeta) tomado de Wikipedia

Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida

  RIMA IV  
(Rimas, 1871)
[Poesía]

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
            habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
            palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
            de fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve
            perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
            ¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
            las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
            que al cálculo resista;
mientras la humanidad siempre avanzando
            no sepa a do camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
            ¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
            sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
            a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
            batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
            ¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
            los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
            al labio que suspira;
mientras sentirse puedan en un beso
            dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
            ¡habrá poesía!

Recitado de forma coral por Ana Conca, Jordi Ballester, Kiti Mánver, Ana Villa, Carlos Olalla, Vicky Peña, Sergio Caballero y Ginés García Millán

Dramatizado por Nueva Acrópolis Bilbao

Recitado por Don Garfialo

Musicado por Benito Moreno

Musicado por César Mingueza

  RIMA XVII  
(Rimas, 1871)
[Amor]

Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy la he visto... La he visto y me ha mirado...
            ¡Hoy creo en Dios!

Recitado por Dulce Medellín

Musicado por Fran Espinosa

  RIMA XXI  
(Rimas, 1871)
[Poesía, amor]

—¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Recitado por Adriana Ozores

Musicada por Luigi Maráez

  RIMA XXIII  
(Rimas, 1871)
[Amor]

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!

Recitado y signado para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Musicado por Benito Moreno junto con la Rima XXXVIII

  RIMA XXX  
(Rimas, 1871)
[Amor, desamor]

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: «¿Por qué callé aquel día?»
Y ella dirá: «¿Por qué no lloré yo?»

Recitado por Garig

  RIMA XXXVIII  
(Rimas, 1871)
[Desamor]

Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
            ¿sabes tú adónde va?

Recitado para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Signado para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Musicado por Benito Moreno junto con la Rima XXIII

  RIMA XLI  
(Rimas, 1871)
[Desamor]

Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o que abatirme...!
            ¡No pudo ser!

Tú eras el océano; y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme...!
            ¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque...
            ¡No pudo ser!

Recitado por Jacpoe3

Recitado para Yunques y Crisoles

  RIMA LII  
(Rimas, 1871)
[Desamor, angustia]

Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
            ¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
            ¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las sangrientas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
            ¡llevadme con vosotras!

Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria...
¡Por piedad!... ¡Tengo miedo de quedarme
            con mi dolor a solas!

Recitado para Frases de la Vida

Musicado por Vicente Monera

  RIMA LIII  
(Rimas, 1871)
[Amor]

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
            jugando llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
            esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas
            sus flores se abrirán;

pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
            esas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
            tal vez despertará;

pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
            ¡así... no te querrán!

Recitado por Francisco Valladares

Recitado por Moisés de las Heras Fernández

Musicado por Alberto Cortez

Musicado por Nacha Guevara

Musicado por Paco Ibáñez

  RIMA LVI  
(Rimas, 1871)
[Desesperanza, hastío]

Hoy como ayer, mañana como hoy,
            ¡y siempre igual!
Un cielo gris, un horizonte eterno
            ¡y andar... andar!

Moviéndose a compás, como una estúpida
            máquina, el corazón.
La torpe inteligencia, del cerebro,
            dormida en un rincón.

El alma, que ambiciona un paraíso,
            buscándolo sin fe,
fatiga sin objeto, ola que rueda
            ignorando por qué.

Voz que incesante, con el mismo tono,
            canta el mismo cantar;
gota de agua monótona que cae
            y cae, sin cesar.

Así van deslizándose los días,
            unos de otros en pos;
hoy lo mismo que ayer..., y todos ellos,
            sin gozo ni dolor.

¡Ay!, a veces me acuerdo suspirando
            del antiguo sufrir...
Amargo es el dolor, pero siquiera
            ¡padecer es vivir!

Recitado por Feneté

  RIMA LX  
(Rimas, 1871) 
[Desesperanza, angustia]

Mi vida es un erial;
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.

Recitado para Los Libros Nos Hacen Libres

  RIMA LXI  
(Rimas, 1871)
[Soledad, muerte]

Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
     ¿quién se sentará?

Cuando la trémula mano
tienda, próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
    ¿quién la estrechará?

Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
    ¿quién los cerrará?

Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral)
una oración, al oírla,
    ¿quién murmurará?

Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
    ¿quién vendrá a llorar?

¿Quién en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
    quién se acordará?

Recitado para Los Libros Nos Hacen Libres

Musicado por Tirant lo Rock

  RIMA LXIII  
(Rimas, 1871)
[Dolor, recuerdos]

Como enjambre de abejas irritadas,
de un oscuro rincón de la memoria
salen a perseguirme los recuerdos
de las pasadas horas.

Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil!
Me rodean, me acosan,
y unos tras otros a clavarme vienen
el agudo aguijón que el alma encona.

Recitado para Proyecto Bécquer

  RIMA LXVI  
(Rimas, 1871)
[Angustia existencial]

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

Recitado por Pedro Ojeda Escudero

Musicado por Fran Espinosa

  RIMA LXIX  
(Rimas, 1871)
[Tempus fugit]

Al brillar un relámpago nacemos,
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡tan corto es el vivir!

La gloria y el amor tras que corremos
sombras de un sueño son que perseguimos;
¡despertar es morir!

Recitado por Juan Echanove

ANEXO

Si te ha gustado Bécquer y quieres seguir conociendo su poesía, clica en la caricatura y podrás escuchar las Rimas completas recitadas por Alberto Vezendi:

Caricatura de Jorge Luis Ramos Cajo. Imagen tomada de Esencia de Guerrero